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10月31日 En el mes de la Cultura Armenia/Audicion Ararat
__________ Information from ESET Smart Security, version of virus signature database 4556 (20091029) __________ The message was checked by ESET Smart Security. http://www.eset.com 9月17日 Las universidades públicas emitieron un documento respaldando el debate de la ley de mediosFUENTE PAGINA 12
http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-131941-2009-09-17.htmlEl documento difundido por 30 universidades e instituciones públicas de Educación Superior fue denominado "Carta a los Legisladores Nacionales: Una deuda pendiente desde la dictadura". Los rectores manifestan que "no se puede seguir demorando la resolución de una deuda que lastima a la democracia" y que los legisladores "tienen el derecho y el deber de revisar y corregir el proyecto presentado" "Los rectores de las universidades e instituciones públicas de Educación Superior, que suscribimos este documento, sentimos la necesidad de manifestar nuestro aporte y pensamiento respecto a la Ley de Medios Audiovisuales que se encuentra en tratamiento en el Congreso Nacional", destaca el texto. El documento conjunto denominado "Carta a los Legisladores Nacionales: Una deuda pendiente desde la dictadura", sostiene que todos los legisladores, respondiendo a quienes representan, "tienen el derecho y el deber de revisar y corregir el proyecto presentado". En ese sentido añade que "lo que no se puede hacer, es seguir demorando la resolución de una deuda que lleva décadas de espera y que lastima a la democracia que estamos dispuestos a defender sin claudicaciones". Entre los argumentos sostiene que desde 1983 las universidades nacionales e instituciones públicas de educación superior están convencidas que la Ley de Radiodifusión 22.285 "debe ser sustituida". "Ningún argentino puede desconocer que la misma fue promulgada por Jorge Rafael Videla, en uso de las atribuciones conferidas por el Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional, como fruto de la peor dictadura que azotó a nuestra Nación", agrega el documento. Las autoridades universitarias sostienen que "la plena libertad para expresar y difundir las ideas es un principio que se defiende inexcusablemente en las universidades e instituciones públicas de educación superior". No obstante consideran que "este precepto no será realidad hasta que todos los argentinos tengamos las mismas posibilidades de acceder a los medios de comunicación masiva", que para eso "hace falta una ley de la democracia". En otro de los párrafos del texto sostienen que las universidades nacionales confluyeron y acordaron los 21 puntos de la iniciativa por una Ley de Radiodifusión de la Democracia, el principal sustento del Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que el Poder Ejecutivo envió al Congreso de la Nación. En el documento de las universidades se agrega que en la confección del actual proyecto que se debate en el Congreso Nacional "se tomó nota de las críticas y los aportes de los ciudadanos, las cooperativas, los grupos de género, los pueblos originarios, las organizaciones no gubernamentales, los dirigentes de distintas extracciones políticas, del mundo del trabajo y las empresas". Lo mismo que de "los credos religiosos, las asociaciones civiles sin fines de lucro y los profesionales y estudiantes del área de la comunicación social". "Más de quince mil opiniones fueron recogidas en veinticuatro foros y ochenta conferencias. De esta participación surgieron modificaciones al anteproyecto inicial que enriquecieron el proyecto que hoy está en discusión", añade el texto. "Las discusiones que en nuestros espacios llevaron veintiséis años sirvieron para enriquecer un debate que es legítimo, como lo es el mandato de quienes deben darlo. ¿Cómo no pedir entonces a nuestros legisladores y legisladoras que se aboquen con toda dedicación y empeño a resolver, por fin, esta vieja deuda con la democracia argentina"? Con esos argumentos reiteran que "los legisladores y legisladoras, respondiendo a quienes representan, tienen el derecho y el deber de revisar y corregir el proyecto presentado. Lo que no se puede hacer, es seguir demorando la resolución de una deuda que lleva décadas de espera y que lastima a la democracia que estamos dispuestos a defender sin claudicaciones". El documento conjunto de las autoridades universitarias en apoyo a la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual está firmado por los rectores de numerosas casas de altos estudios nacionales. Las firmas son las siguientes: Héctor Brotto, rector de la Universidad Tecnológica Nacional; Gustavo Aspiazu, presidente de la Universidad Nacional de La Plata; Arturo Somoza, rector de la Universidad Nacional de Cuyo; Horacio Gegunde, rector de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Daniel Martínez, rector de la Universidad Nacional de la Matanza; Ana Jaramillo, rector de la Universidad Nacional de Lanas; Carlos Ruta, rector de la Universidad Nacional de San Martín; Aníbal Jozami, rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Gustavo Lugones, rector de la Universidad de Quilmes; Silvio Feldman, rector de la Universidad Nacional de General Sarmiento; Oscar Spada, rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto; Martín Gill, rector de la Universidad Nacional de Villa María, Aldo Caballero, rector de la Universidad Nacional de Misiones. Enrique Arnau, rector de la Universidad Nacional de Jujuy; Norberto Caminoa, rector de la Universidad Nacional de Chilecito; Jorge Gil, rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco; Roberto Tassara, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Walter López, rector de la Universidad Nacional de Chaco Austral; Osvaldo Arizio, rector de la Universidad Nacional de Luján; Martín Romano, rector de la Universidad Nacional de Formosa; Arnaldo Tenchini, rector de la Universidad Nacional de Santiago del Estero; Liliana Demaio, rectora del Instituto Universitario Nacional de Arte; Juan Carlos del Bello, rector de la Universidad Nacional de Río Negro. Graciela Mingo de Bevilacqua, rectora de la Universidad Autónoma de Entre Ríos; Stella Pérez Bianchi, rectora de la Universidad Nacional de Salta; Eugenia Márquez, rectora de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral. Eduardo Seminara, vicerrector de la Universidad Nacional de Rosario; Enrique Tello Roldán, rector de la Universidad Nacional de La Rioja; Elina Buenader, vicerrectora de la Universidad Nacional de Catamarca y Carolina Scotto, rectora de la Universidad Nacional de Córdoba. 8月28日 MACRI SE CARGO OTRO CENTRO CULTURAL
MACRI SE CARGO OTRO CENTRO CULTURAL 8月1日 Chica azerbaiyana cantando el tradicional mugham acompañada por músicos armeniosArte y Cultura ,
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La directora Carla Garapedian, junto a Jack Boghossian se presentarán en Buenos Aires y hablarán antes de la proyección. |
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Screamers
Garapedian, de reconocida trayectoria en la BBC de Londres, basó su filmografía en el tema de los derechos humanos convirtiéndose en una defensora a ultranza de pueblos que han sufrido y sufren abusos. Documentó la tragedia de Irán, Afganistán, Corea del Norte, Camboya, Darfur, entre otras. En Screamers, Garapedian logra intercalar, en forma amena y profunda, un concierto de la famosa banda de Rock, System of a Down, con testimonios de sobrevivientes del Genocidio Armenio, mencionando otros genocidios de la historia de la humanidad. Sin golpes bajos, Screamers se presenta como un canto a la defensa de los derechos humanos por sobre todas las cosas, de visión necesaria. La directora Carla Garapedian, junto al investigador cinematográfico Jack Boghossian hablarán brevemente antes de la proyección. Conferencia de Prensa (Solicitar acreditación): Jack.boghossian@gmail.com Funciones de Screamers: Viernes 24 de abril: 19:00 hrs. Asociación Argentina de Actores. Adolfo Alsina 1762, Capital. Entrada Libre | |
En un acto en el Teatro Argentino de La Plata, Cristina Kirchner lanzó el proyecto oficial para reemplazar la actual Ley de Radiodifusión. Antes de ingresarla en el Congreso, quieren que se discuta en los barrios y en el interior.
La metáfora la eligió la propia Presidenta. Dijo que el tema que había convocado a toda la gente que desbordó el Teatro Argentino de La Plata era una “deuda histórica de la democracia”. Pero no sólo era una deuda de todos los partidos tras la recuperación de las instituciones, en 1983. El reemplazo del decreto-ley 22.285/80, que regula la actividad de los medios, y fue impuesto por la dictadura, se había convertido en los últimos tiempos en una de las preocupaciones centrales de la Presidenta. Hace quince días, en la apertura de las sesiones ordinarias, la mandataria había insistido con su promesa de impulsar una nueva ley de Radiodifusión. Ayer comenzó a honrar su compromiso. “Espero que el resultado de esta ley sea que cada uno aprenda a pensar por sí mismo y no como le marca una radio o un canal”, dijo CFK. Luego aseguró que el proyecto será debatido en todo el país antes de llegar al Congreso, sin excluir a ningún sector. “Esta no es una propuesta de Cristina, no es la propuesta de un gobierno o de un partido. Queremos que sea la propuesta de todos los argentinos.”
La presentación del proyecto de ley de Radiodifusión del oficialismo había despertado mucha expectativa en todos los actores involucrados en el mundo de la comunicación. Desde el mundo académico hasta las empresas, pasando por ONG y entidades sin fines de lucro, sin obviar a buena parte de la actividad cinematográfica, como también la dirigencia política, todos esperaban con interés el acto programado para ayer en el inmenso teatro platense de la calle 51. El dato –¿curioso?– fue que hasta último momento varios canales y radios privadas no tenían asignado a ningún cronista para cubrir el acto. “A los que ocupamos cargos altos es más difícil ocultarnos, aunque quieran, pero sí lo hacen con los otros, con los invisibles, los que solamente aparecen en una tragedia”, cuestionó CFK. En la presentación del proyecto no podía faltar una crítica a los medios y su influencia en la fijación de la agenda.
El acto comenzó con unas palabras del jefe de Gabinete, Sergio Massa, quien combinó la defensa de la iniciativa con un discurso cauto que incluyó algunas palabras amigables hacia el sector privado de la comunicación. “Este proyecto va más allá de un proyecto de ley, pretende ser una política de Estado. Y una política tan sensible debe tener una doble legitimación: abriendo el debate a la sociedad civil, y abriéndola a la industria para que tenga la participación necesaria”, dijo. Entonces llegó el turno del redactor del proyecto de ley
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-121804-2009-03-19.html
VÍCTOR J. ROSALES Prince of Broadway (Sean Baker, 2008) es, sin lugar a dudas, una de las películas más amables y digeribles para el gran público de las que se han proyectado en la Sección Oficial de un certamen capitalino que ha ofrecido más flores que cardos en su apartado competitivo.
Estupendamente interpretada por Prince Adu en su papel de Lucky, un inmigrante ilegal ghanés que sobrevive en la gran Nueva York haciendo trapicheos con falsificaciones de ropa de marca, esta película tiene todos los números para alzarse con algún premio en la presente edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Y los tiene porque narra una de esas historias que puede ganar el corazón de los menos avezados en las singularidades del cine independiente y, también, de los más radicales del cine entendido como arte y no como mero y vulgar entretenimiento. Sus galardones en Los Ángeles Film Festival, donde se alzó con el Gran Premio del Jurado, en Locarno, festival en el que se hizo con una Mención Especial del Jurado y el Premio del Jurado del Torino Film Festival avalan que estamos ante una de esas películas que logra el consenso de casi todos.
Sus virtudes son muchas. Prince of Broadway es un drama que golpea, sin hacer daño ni provocar la perturbación del espectador, en las partes más sensibles -no las físicas- del público. Su historia es sencilla, pero cuenta con numerosos elementos que atraen desde el inicio del metraje. Desde la trastienda de un comercio propiedad de Levon, un inmigrante de origen armenio-libanés, en la que todo es posible, hasta la convivencia de Lucky con un bebé que le ha caído de cualquier sitio menos del cielo después de que su descerebrada madre se lo dejara por unas semanas porque su novio no lo quería tener en casa, forman una base argumental contada de forma inteligente, dinámica y sin dar demasiadas vueltas a una perdiz cocinada a fuego lento que no provoca acidez al finalizar la digestión.
Sean Baker, que ya había tratado las vicisitudes de los miles y miles de inmigrantes que conviven a duras penas en la cruel, despiadada y maravillosa Nueva York en Take Out (2004), su segundo largometraje, conmueve sin resultar ñoño ni convencional desde un punto de vista plástico. El de Nueva Jersey se erige con su tercera película en un perfecto contador de historias, ese del que podrías ver un filme en cualquier momento, incluso en los más duros y terribles de nuestra banal existencia, y lo hace con planos deliberadamente mal encuadrados, con diálogos realistas y sin ningún tipo de pretensión.
Prince of Broadway es un ejercicio fílmico cercano al primer Spike Lee (Haz lo que Debas, 1989) o al John Singleton de los inicios (Los Chicos del Barrio, 1991), aunque sin tanta moralina racial y con más humor. No es una de mis favoritas, pero posiblemente rascará algo en forma de galardón. Notable.
La policía y los soldados no hicieron nada cuando la protesta se tornó violenta.
Los manifestantes profanaron cementerios, saquearon iglesias y causaron la muerte de aproximadamente una decena de personas, relató Dilek Guven, historiadora y autora de un libro sobre el tema. Cientos de mujeres fueron violadas, señaló.
Una película aborda un oscuro capítulo de la historia turca
ESTAMBUL (Reuters) - Los amigos de Mihail Vasiliadis le advirtieron de que dejara su trabajo temprano y se fuera a su casa con su familia el 6 de septiembre de 1955.
En pocas horas, por todo Estambul hubo grupos atacando cientos de negocios, iglesias y hogares en un atentado contra la comunidad griega que finalmente hizo que miles de ellos abandonaran Turquía.
"Fue el shock de nuestras vidas, pero algo sobre lo que no se habló durante 50 años", afirmó Vasiliadis, que tenía 15 años en ese momento y ahora es uno de los 2.800 griegos que quedan en Estambul.
Ahora trabaja como editor de Apoyevmatimi, el último periódico de la capital turca en griego.
Una película titulada "Guz Sancisi" ("El dolor de Otoño") cuenta la historia de esa noche hace más de medio siglo, y es la primera vez que un filme turco aborda los acontecimientos que los griegos de Estambul llaman la "Noche de los cristales rotos".
La ficticia historia de amor entre Behcet y Elena, un hombre turco y una mujer griega, tiene como marco la tensión que culminó en la destrucción de 5.300 negocios y propiedades de griegos, armenios y judíos.
Más de 500.000 personas han visto la película desde su estreno en enero, según su distribuidora Ozen Film.
Los programas de entrevistas por televisión y los periódicos han cubierto el filme y el debate de los hechos en los que está basado.
Sus realizadores dicen que el debate público es el resultado de una leve mejora de la libertad de expresión, que acompaña la campaña de Turquía por cumplir con los estándares para su ingreso a la Unión Europea.
"Esta película no podría haberse hecho hace 10 años", dijo Etyen Mahcupyan, que escribió el guión y es el editor del periódico de la comunidad armenia, Agos.
"Aunque las leyes sobre los libros todavía limitan la libertad de expresión, la realidad es que cada vez hay menos cosas que no pueden ser criticadas", agregó.
FOTOGRAFIAS DESTRUIDAS
Hace poco, en 2005, unos manifestantes irrumpieron en una galería de Estambul y destruyeron fotografías expuestas de la investigación de un fiscal sobre los eventos de 1955.
"Hasta ahora, hemos recurrido al silencio o hemos gritado para bloquear el pasado. Es un gran cambio que estemos usando el arte para examinarlo", dijo Murat Belge, profesor de la Universidad Bilgi y columnista, que fue procesado en 2006 por criticar la forma en que Turquía trata a las minorías.
Durante aquella noche, miles de manifestantes se congregaron en el centro de Estambul, incitados por informes de que los griegos en Tesalónica habían bombardeado la casa de infancia de Mustafa Kemal Ataturk, el fundador de la Turquía moderna.
Luego se supo que los informes eran falsos.
En ese momento, existía una fuerte tensión entre Turquía y su histórico rival, Grecia, por el dominio sobre Chipre.
La policía y los soldados no hicieron nada cuando la protesta se tornó violenta.
Los manifestantes profanaron cementerios, saquearon iglesias y causaron la muerte de aproximadamente una decena de personas, relató Dilek Guven, historiadora y autora de un libro sobre el tema. Cientos de mujeres fueron violadas, señaló.
Se estimó que los destrozos habían ascendido a 40 millones de dólares (unos 32 millones de euros). La mayoría de los ataques tuvieron como blanco propiedades griegas, pero casi un tercio estuvieron dirigidos a casas de armenios y judíos.
Más de 5.000 personas fueron arrestadas y la mayoría quedó en libertad más tarde.
El primer ministro Adnan Menderes y dos miembros de su Gobierno, depuesto en un golpe militar en 1960, fueron hallados culpables al año siguiente de violar la Constitución y fueron condenados a muerte.
Durante el juicio, una de las principales acusaciones que los jueces escucharon fue que el Gobierno de Menderes estuvo detrás de los acontecimientos de 1955.
Las investigaciones de Guven y de otros han mostrado que la conspiración era aún más profunda, dado que implicaba al Ejército y al servicio de inteligencia, y buscaba presionar a las minorías para que abandonen sus propiedades y dejaran el país.
"Una película como esta bien podría ser sólo una película en otro país. Dado que ha habido un vacío y que el tema nunca fue tratado, ahora cumple una misión importante", dijo Mahcupyan.
Hoy, 60 por ciento de los griegos que viven en Estambul, cuna del imperio bizantino dominado por los griegos durante 1.000 años hasta 1453, tienen 55 años o más, asegura el reverendo Dositheos Anagnostopulous, un portavoz de la Iglesia Ortodoxa Griega en Estambul.
Medio millón de griegos dejó Turquía rumbo a Grecia en 1923, cuando fue establecida la República Turca, y miles más emigraron cuando un "impuesto de la riqueza" fue implementado sobre las minorías en 1942 y arrasó con sus fortunas.
En 1955 vivían en Estambul aproximadamente 120.000 griegos, dijo Anagnostopulous. Después de los ataques se fueron 50.000 más, y el golpe final fue en 1964 después de los enfrentamientos entre los chipriotas turcos y griegos. En1966 sólo quedaban 30.000 griegos, sostuvo.
Estambul, una ciudad de 15 millones de personas, también es hogar en la actualidad de 60.000 armenios y menos de 20.000 judíos.
"Hay pocas probabilidades de que algo como esto ocurra de nuevo, porque los jóvenes turcos de hoy son más críticos. Pero para estar seguros, tienen que enterarse de que esta catástrofe ocurrió, en ello radica la importancia de esta película", agregó.
Contradicciones | Entre dos culturas
Por Orhan Pamuk
Mi proceso
Este viernes tengo que presentarme ante el juez, en Estambul, en el barrio de Sisli, donde he pasado toda mi vida, en los juzgados que hay frente a la casa de tres pisos en la que mi abuela materna vivió sola cuarenta años. Mi delito es haber denigrado públicamente la identidad turca. El fiscal pide tres años de cárcel. Como otra causa iniciada en los mismos juzgados según el mismo artículo 301 del mismo código penal contra el periodista estambulí de origen armenio Hrant Dink acabó con una condena de seis meses de prisión, debería estar preocupado, pero no lo estoy. Porque, como mi abogado, creo que este juicio es un error, que legalmente tengo razón y que, como me dicen muchos amigos de Estambul, al final no me enviarán a la cárcel.
Eso provoca que me dé vergüenza el que se le haya dado tanta importancia a mi proceso. Además sé que la mayoría de esos amigos estambulíes a los que he pedido consejo en algún momento de sus vidas han sufrido investigaciones y juicios mucho más graves que el mío por algún artículo o libro que escribieron, y que han pasado años en prisión. Yo mismo a veces he asumido esa moral de vergüenza y silencio que la cultura turca nos impone en situaciones así, pero también noto que ese instinto es una parte importante del problema. No puedo decir que me sorprendiera mucho este juicio viviendo como vivo en un país que honra a la menor oportunidad a sus generales, policías y santos mientras aún viven pero que sólo lo hace con sus escritores después de que se hayan arrastrado durante años por juzgados y cárceles y poco antes de que se les recen los responsos. Entiendo a los que me dicen con una sonrisa que ahora que el Estado quiere encarcelarme, por fin he logrado convertirme en un auténtico escritor turco. Pero no pronuncié las palabras que me metieron en tal enredo buscando ese honor, por supuesto.
En una entrevista publicada el pasado febrero en un periódico suizo dije que en Turquía habían matado a un millón de armenios y a treinta mil kurdos y me quejé de que en mi país no se pudiera hablar de ello a causa de los tabúes que existían sobre esos temas. Me refería a lo que les había ocurrido a los armenios del Imperio otomano en 1915? Los historiadores más serios del mundo están de acuerdo en que una gran parte de los armenios otomanos fueron obligados a emigrar durante la Primera Guerra Mundial con la excusa de que no eran fieles al Imperio y fueron aniquilados por el camino. Los portavoces del Estado turco, en su mayoría diplomáticos, defienden que el número de muertos fue muy inferior, que no se debe considerar un genocidio sistemático y que, además, durante la guerra también los armenios mataron musulmanes. En lo que respecta al primer simposio científico abierto a opiniones ajenas a la oficial del Estado turco, sólo pudo celebrarse en septiembre de este año gracias a los esfuerzos de tres reputadas universidades de Estambul y a pesar de que las autoridades lo impidieron en dos ocasiones. Pero hasta poco antes, todo el que abría la boca para opinar sobre el tema iba a juicio o a la cárcel.
El que se le haya ocultado tan cuidadosamente al pueblo turco lo que ocurrió en 1915 con los armenios otomanos ha convertido la cuestión en un tabú. Y como mis palabras hurgaban en el tabú, la respuesta fue excesiva. Varios periódicos iniciaron una campaña de odio, ciertos columnistas afirmaron que ya iba siendo hora de que me callaran, grupos ultranacionalistas organizaron ruedas de prensa y manifestaciones de condena, se quemaron libros y fotografías míos. Al igual que Ka, el protagonista de Nieve , la novela que había publicado hacía cuatro años, tuve que permanecer alejado por un tiempo de la ciudad que amo, de las calles de Estambul, a causa de mis opiniones políticas. Como no quería echar leña al fuego y ni siquiera que se hablara del asunto, durante bastante tiempo permanecí callado e intenté ocultar todo el asunto con una extraña sensación de vergüenza. Que un prefecto intentara quemar mis libros y que se iniciara un proceso en mi contra en cuanto regresé a Turquía le dieron al asunto una dimensión internacional. Me di cuenta de que toda aquella hostilidad no era algo extraño que se refiriera sólo a mí atizado por envidias personales y me convencí de que esa situación debía discutirse tanto en Turquía como fuera de ella. No sólo porque creyera que lo que de verdad "mancha" el honor de una nación no es que se hable de los puntos oscuros de su historia sino que no se hable? También porque veía que lo ocurrido con los armenios otomanos se había convertido en un problema de libertad de expresión en la Turquía de hoy y porque me di cuenta de que ambas cuestiones no podían separarse? El interés y el apoyo internacionales por mi extraña situación, aunque me consolaran, a veces también me inquietaban porque me daba la sensación de estar atrapado entre mi país y el resto del mundo. Además debía explicar a los conservadores occidentales, que no desean que Turquía ingrese en la Unión Europea y que son conscientes de que un país que no quiere renunciar al placer y a la costumbre de enviar a sus escritores a la cárcel nunca será miembro de pleno derecho de la UE, por qué sería bueno tanto para Turquía como para Europa que algún día seamos miembros de la Unión.
Lo más difícil era aclarar cómo un Estado que ha adoptado la política oficial de intentar ser miembro de pleno derecho de la UE se esforzaba en encarcelar, por usar una frase de Conrad que me gusta mucho, "ante la mirada de Occidente", a un autor cuyos libros se leen con gusto en los países europeos? Pero no era ésa la única contradicción que no podría explicar acudiendo a términos como "ignorancia", "envidia" o "intolerancia". ¿Cómo debía interpretar que se afirmara que los turcos son un pueblo compasivo incapaz de cometer genocidios como los occidentales mientras al mismo tiempo existían grupos políticos nacionalistas que me enviaban amenazas de muerte? ¿Qué lógica hay en un Estado que protesta porque los turcos son presentados en el mundo con una imagen negativa por sus muchos enemigos y que al mismo tiempo difunde la del "turco cruel" encarcelando y procesando continuamente a sus escritores? Puede que muchos autores de gustos orientalistas a los que amo, como Flaubert o Nerval, llamaran con toda la razón bizarreries (rarezas) al hecho de que vayan a juzgar, con petición de cárcel, a un catedrático al que recurrieron para pedirle su opinión sobre el problema de las minorías cuando el informe que presentó no les gustó, o el de que en el tiempo que ha pasado desde que empecé este escrito hasta llegar a esta frase hayan encausado, también con petición de cárcel, a otros cinco periodistas y escritores.
Pero comprendo que todo esto que ocurre no son rarezas
incomprensibles propias de Turquía, sino parte de una nueva realidad
mundial de la que lentamente nos vamos dando cuenta y de la que debemos
hablar en voz alta. El increíble crecimiento económico de China y la
India del que hemos sido testigos en el pasado reciente ha provocado un
rápido desarrollo de las clases medias de estos dos grandes países,
cuyas particularidades creo que sólo pueden ser descritas adecuadamente
en las novelas. Llamémosla burguesía no occidental, llamémosla
funcionariado enriquecido, estas nuevas elites creen que tienen que
hacer dos cosas contradictorias para justificar su poder y sus
riquezas, lo mismo que lo creían las elites occidentalizadoras de mi
país. Por una parte, para legitimar su sorprendentemente rápido
enriquecimiento, explicar a sus conciudadanos que han adquirido la
lengua y las maneras occidentales y que ésos son unos conocimientos que
el país necesita. Por otra, hacerse con una bandera política
nacionalista poderosa e intolerante para responder a las críticas
procedentes de su propia ciudadanía con respecto al hecho de que no son
lo bastante "nacionales" o locales? Lo que a un observador externo le
puede parecer una rareza flaubertiana es la contradicción entre esos
programas políticos y económicos y los ensueños culturales.
Naipaul ha sido el primero en recordarnos lo despiadadas que pueden
ser las elites dominantes que han surgido en períodos poscoloniales en
los países no occidentales en cuanto a los delitos y crímenes del
pasado reciente. El gran escritor japonés Kenzaburo Oe, a quien me
encontré en Corea, me contó que ha sufrido los ataques de los
nacionalistas intolerantes de su país porque cree que también en Tokio
debe hablarse de los feos crímenes que cometieron los ejércitos de su
nación durante las ocupaciones de China y Corea. La intolerancia que el
Estado ruso ha demostrado hacia los chechenos, otras minorías y los
grupos de defensa de los derechos humanos; los ataques a la libertad de
expresión de los nacionalistas indios en la India; o la silenciosa
limpieza étnica que el Estado chino aplica a los turcos uygures
alimentan dicha contradicción. Por un lado el ansia de unirse a la
economía mundial y por otro un furioso nacionalismo que considera la
democracia y la libertad de expresión inventos occidentales? Los amigos
europeos de Turquía intentan recordarnos a menudo y de manera
equilibrada, a nosotros, que estamos llamando a las puertas de la Unión
Europea, que aunque la economía turca se vaya acercando a la europea,
la democracia total y los derechos humanos no pueden permanecer
confinados dentro de las fronteras europeas. Creo que los novelistas
que se están preparando para exponernos algún día la vida de las nuevas
y poderosas clases medias no occidentales con todos sus colores y su
realismo esperan de Occidente la mis
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1093929
R. CARRIZO COUTO - Ginebra - 14/02/2009
Tigran Balayán, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, explicó a este periódico que "el nombramiento de Aznavour no tiene aún carácter oficial", aunque hace días el presidente de Armenia, Serguéi Sarkissian, le propuso al cantante ocupar el puesto vacante de representante de Armenia en Ginebra, ciudad en la que Aznavour mantiene residencia desde hace más de 30 años. El compromiso de Charles Aznavour con su país de origen no es nuevo. De hecho, el verdadero apellido del intérprete de temas legendarios como La Bohemia o Venecia sin ti es Aznavourian.
El cantante ha mantenido relaciones con todos los presidentes del país y en 2004 fue nombrado Héroe Nacional por el presidente Robert Kocharian.http://www.elpais.com/articulo/agenda/Aznavour/sera/embajador/Armenia/Ginebra/elpepigen/20090214elpepiage_3/Tes
Vía “Guerra eterna” me entero de que el escritor Orham Pamuk ha tenido serios problemas legales en Turquía por decir en su libro que el Estado turco asesinó a un millón de armenios en 1915. Pero claro, algunos de estos armenios se salvaron y ¿quién creen ustedes que les acogió y cuidó? En efecto, Irán.
Isfahán es la ciudad iraní que cuenta con la comunidad armenia más extensa. Su enorme barrio armenio cuenta con varias iglesias cristianas de dicha secta y, aunque sus mujeres están obligadas a llevar velos por parte del gobierno de los mulás, se les respeta mucho. En dicha ciudad hay una grande y preciosa catedral armenia en la que no se puede hacer fotografías debido al elevado tono erótico de las imágenes que llenan su cúpula. Allí también se puede ver el museo armenio en el que hay una dramática sección dedicada al genocidio turco.
A la salida del museo compré el interesante libro The Premeditated Nature of the Genocide Perpetrated on the Armenians, escrito por Zaven Messerlian (Antelias, Líbano, 2001, p77):
“The carnage of Armenians went on until the end of the First World War. The extermination of the Armenian people opnely discussed by Kamil Pasha, partially executed by Sultan Abdul Hamid II, was carried out on a large scale by the Young Turk Ittihad ve Terraki party, in accordance to party resolutions. The first genocide of this century had been perpetrated, with 1.5 million Armenian victims, out of the total population of 2.026.000 Armenians living within the Ottoman Empire, mainly in the Armenian vilayets. Above all, Western Armenia, was emptied of its native people who had lived there continuously for 3000 years. Western Armenia became entirely Turkish.”
Pues eso, que el primer genocidio del siglo de los genocidios lo hizo Turquía y a nadie le interesó, excepto a Irán que les ayudó y tomó como hermanos.
ACTUALIZACIÓN 26 DE DICIEMBRE DE 2007
Se extrena estos días la película “El destino de Nunik” en la que se describe la matanza de los armenios por parte de los turcos desde la perspectiva de una mujer. Habrá que verla.
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