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11月26日
Por María Soledad Balsas *
Arnet ha lanzado recientemente una peculiar campaña publicitaria. Creada por la agencia Santo, la saga de la empresa del grupo Telecom está compuesta por cinco comerciales protagonizados por el cordobés Fabián “La Mole” Moli, ex campeón argentino de box, camuflado de un “honesto” sereno de garaje que encuentra un sobre con 400.000 pesos y se propone devolverlos a su dueño, un tal Pérez. Como no le resulta sencillo localizarlo, decide contratar los servicios de Internet y llamadas libres para facilitar la búsqueda.
La campaña cuenta, además, con un blog propio que incluye algunos de los videos promocionados, describe el perfil de su protagonista y propone consignas tan irrisorias como un test de opción múltiple para identificar al propietario del sobre. Allí, los visitantes pueden dejar sus comentarios sobre los comerciales y los que llevan el apellido Pérez, hasta publicar las fotos de su familia.
¿Es ésta la democratización que propicia Internet?
Pero lo que más inquieta de esta campaña es la parodia que realiza sobre la intensa búsqueda de Julio López, principal testigo en el juicio contra el represor Echecolatz desaparecido en 2006. Algunas características del personaje, la referencia temática a la búsqueda, la elección del apellido y la indiferenciación entre géneros ficcionales e informativos dada a partir del uso de la voz en off del periodista Julio Bazán, títulos y videographs, entrevistas a familiares y la indicación de la temperatura y la humedad en pantalla recuerdan una estética publicitaria new age que banaliza hasta el absurdo los problemas más críticos de la agenda pública, transformándolos en commodities.
* Candidata al Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y becaria del Conicet.
11月20日 El apocalipsis en Julio, o en Octubre , mejor dicho en Diciembre... Cansada de no tener lugar en los medios que tanto defiende, Elisa Carrio, la pólitica Nostradamus entendió que para que alguien la escuche era importante decir algo, no importa que sólo algo. 1º tuvo un glorioso retorno defendiendo los hijos de Ernestina de Noble, luego fiel a su costumbre le puso fecha a un nuevo apocalipsis: Diciembre. Algunas notitas interesantes: http://www.perfil.com/contenidos/2009/06/24/noticia_0037.html http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2009/08/13/noticia_0056.html Carrió le puso fecha al Apocalipsis: diciembre
La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, reapareció en la escena pública y fiel a su estilo, profetizó: el Apocalipsis K, puede llegar en Diciembre. Para la ex candidata presidencial, que ofreció una conferencia de prensa en el Instituto Hannah Arendt, si el Gobierno de Cristina Fernández de Kichner "no cambia, no llegamos a diciembre" y advirtió que "el final de fiesta no pueden pagarlo los argentinos". Carrió adujo que hay que retocar “algunas variables de la política económica” y apuntó contra los jinetes. "(Ricardo) Jaime es el funcionario más corrupto de este Gobierno, y Jaime es (Néstor) Kirchner", afirmó. Respecto al proyecto de reestatización de Aerolíneas Argentinas, recientemente aprobado en Diputados, Carrió puntualizó que "resulta inconcebible que el Estado argentino se haga cargo de la deuda de una empresa española". FUENTE: link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=KCKzCPRRcKU link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=jUElrbbUvrQ&feature=related Ahora veamos bien como esta señora Ex tercera fuerza explica que los hijos de Ernestina de Noble, esos que el propio Videla le entregó a Magneto en mano, son los hijos del PUEBLO!!!! link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=FwXo6zxblRA      Martin Caparros habla un poco de ella en un texto mas que interesante: Por Martín Caparrós La iglesia cristiana primitiva lo tenía claro: su target estaba hecho de opositores varios, personas en franco desacuerdo con los modos y maneras del Imperio –pobres, mujeres, esclavos, metecos y otros marginales– y entonces su consigna principal consistió en asegurar que ese mundo cruel e injusto tenía fecha de vencimiento: la promesa apocalíptica. En sus tres primeros siglos, los seguidores del Jesús palestino no consideraban el Apocalipsis de Juan como un relato metafórico o lejano: era la descripción precisa de lo que iba a suceder un día de aquellos. “Esta es la revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder presto”, empezaba diciendo el librito –magistral, una de las grandes ficciones de la Antigüedad clásica– y prometía que, por sus pecados, el fin del mundo estaba cerca y llegaría con bestias fuegos aguas cataclismos hasta que, al final, los justos accederían al Reino de los Cielos. El Apocalipsis sirvió, durante esos siglos, para que los fieles encontraran consuelo en ese futuro tan cercano –“bienaventurados sean los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos”– y, también, para que la iglesia cristiana se mantuviera alejada del poder: ¿para qué ensuciarse con las minucias de un mundo que estaba por desaparecer? Sólo que el tiempo pasaba y la Bestia anunciada no llegaba; los fieles empezaban a cansarse, a murmurar, a entregarse a la duda y la maledicencia. La iglesia cristiana lanzó entonces una de las maniobras políticas más sofisticadas de la historia: reconocer que sus profecías eran radicalmente erróneas y obtener de esos errores un poder aún mayor. Gracias a Agustín de Hipona y otro par de ideólogos, el Apocalipsis pasó a ser una promesa a muy largo plazo, desplazada hasta “el fin de los tiempos” –que se volvían cada vez más lejanos, impensables. Así que la iglesia se preparó para una larga estadía en esta tierra ruin –y se resignó a sus impurezas y se acercó al poder político y empezó a convertirse en lo que es: el mejor aparato de control social que inventaron los hombres; el que, so pretexto de ofrecerte un mundo futuro, te dice cómo tenés que vivir en el presente. Y todo porque el Apocalipsis tan esperado no terminaba de llegar. En la Argentina, salvando las distancias, una política cristiana enfrenta una disyuntiva semejante: la doctora Elisa Carrió lleva años anunciando un apocalipsis que nunca sucede. Algunos dirán que es por eso que ahora, cuando tantos empiezan a cansarse de sus profecías incumplidas, se resigna a ciertas impurezas, se acerca a ciertos poderes y propone candidatos como Alfonso Prat-Gay o Patricia Bullrich y dice que podría aliarse con señores como Mauricio Macri, Francisco de Narváez, Julio Cobos, Carlos Reutemann y quien quiera que sea su “pata peronista” –o su gansa radical. La doctora Carrió es uno de los fenómenos más curiosos de un campo lleno de fenómenos: la política argentina contemporánea. La doctora surgió del partido radical de una provincia alejada; en un momento en que el glamour –cierta idea del glamour– y el analfabetismo funcional dominaban la escena telepolítica, sus frases y su género y su aspecto llamaron la atención. En esos días la doctora Carrió empezó a constituirse como el gran referente del honestismo. –Me pueden decir que soy loca y muchas otras cosas, pero no pueden decir que robé y que me enriquecí, que pacté, que me financiaron las empresas... Dijo hace poco en este diario. El honestismo es la tristeza más insistente de la democracia argentina: la idea de que cualquier análisis debe basarse en la pregunta criminal: quiénes roban, quiénes no roban. Como si no pudiéramos pensar más allá, como si no se pudiera hacer honestamente una política para los ricos o una para todos, como si no hubiera líderes honestísimos nefastos, como si el señor Bush hubiera necesitado robar algo para armar el desastre que armó. El honestismo ya dejó su marca en la política argentina: fue la confusión que llevó al gobierno a aquella Alianza entre radicales y progres que terminó convocando al licenciado Cavallo. El honestismo no tiene línea política, lanza admoniciones; el honestismo es la resignación del debate político en aras de la encuesta judicial, pero hubo tiempos –que duran, supongo– en que algunos creyeron que el honestismo era de izquierda o, al menos, progresista –y se sumaron al partido de Carrió. Que, en aras de la política mediática, se los cargó. Porque la doctora Carrió es la encarnación contemporánea de ese personaje tan nuestro que es el político mediático: alguien que no tiene partido ni proyecto pero da bien en los programas periodísticos y critica con gracia y entonces junta una popularidad extraordinaria en un tiempo muy corto –y después la pierde en un tiempo aún menor, en cuanto tiene que hacer algo. Chacho Álvarez fue el ejemplo más visible, pero también hubo Graciela Fernández Meijide o Luis Miguel Zamora. Todo, por supuesto, con el debido tono tremebundo: la doctora es la mejor cultora de este arte argentino de devaluar palabras; si matar a dos personas es una masacre y un choque rutero una hecatombe, este gobierno puede ser una dictadura como la de Ceaucescu, sus integrantes dementes, su jefa la madrastra de Blancanieves y así de seguido. No se trata de pensar, analizar; el telepolítico debe adjetivar con hipérbole y sonora rimbombancia. El telepolítico, como bien dijo Chacho Álvarez a principios de los noventa, está incómodo con un partido organizado alrededor de un proyecto: eso limita su autonomía y su inspiración. El telepol debe tener libertad completa para ir cambiando de línea, ideas, programa según los momentos y los climas, así que un partido –con compañeros que piensen, opinen y actúen– lo molesta. La doctora Carrió, telepol antonomásica, no dudó en cargarse su partido: echó uno tras otro a quienes la habían acompañado y le pedían cierto debate, cierta participación, cierta coherencia. La doctora encarna el individualismo más descarnado, irreductible: yo digo, yo callo, yo voy a hacer, yo voy a deshacer, yo me voy, yo vuelvo, yo nunca me fui, yo nunca estuve. Si hacer política es debatir y participar y construir con otros –y siempre le criticamos al kirchnerismo su incapacidad para hacerlo–, la práctica de la doctora Carrió es otro ejemplo de la antipolítica nacional contemporánea. Lo cual hace muy difícil discutir su posición y sus alianzas, porque cambian sin cesar. Hay un aparato que se llama cámara de Wilson, una especie de ensaladera llena de niebla en cuyo vaho se va marcando la trayectoria de unas partículas enloquecidas: trazos acelerados, caprichosos, ilógicos. Si alguien quisiera –¿por qué habría de querer?– hacer un gráfico de las posiciones políticas de la doctora Carrió en los últimos años, el dibujo sería una cámara de Wilson: idas y vueltas y firuletes de un electrón desbocado en la neblina. Pero ahora, por lo menos, definió sus alianzas, se lanzó a la derecha, y va a ocupar, por un tiempo, ese lugar. Lo cual aclara los tantos. Servirá, para que sigan claros, recordar que el honestismo, efectivamente, “no es de izquierda ni derecha”: es, más bien, la resignación de no discutir lo que realmente importa. http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=19831  http://www.taringa.net/posts/info/3753870/Apocalipsis-Carrio-%28con-fecha-de-vencimiento%29.html 11月10日 Por Christian Schmidt-Häuer, traducción de Camilo JiménezCRÓNICA El reportero Christian Schmidt-Häuer cuenta cómo debió narrar la Guerra Fría. | Christian
Schmidt-Häuer durante un invierno en la Unión Soviética, donde se
desempeñaba como corresponsal para ‘Die Zeit’. El periodista estaba en
Berlín cuando empezó la construcción del muro en agosto de 1961. | . El hombre de la escalera Las
juntas de cemento están húmedas todavía. Los ojos de la gente, también.
Rojos de llanto y perplejos, los ojos ven lo que sucede, se mueven al
acecho de familiares y amigos. Es el 13 de agosto de 1961, día domingo.
Como joven reportero me enfrento por primera vez a la Guerra Fría.
Pocos pasos me separan de ella en Berlín, esa ciudad que a partir de
este día un muro partirá en dos. En la calle Bernauerstraße
comienza el sector soviético al otro lado de la acera. Por las ventanas
de sus casas hombres y mujeres se lanzan con la esperanza de caer del
lado occidental de la ciudad. Allá los reciben con sábanas extendidas.
Mientras tanto, en Berlín Oriental las tropas de albañiles penetran los
apartamentos y, piso por piso, tapan las ventanas con ladrillos. En
las crónicas que en esa época escribí sobre la construcción del muro el
hombre de la escalera no había tenido cabida. Éste había cerrado su
tienda y andaba día y noche con una escalera a cuestas, esperando a su
madre. “Ella vive allá, del otro lado, en la tercera casa a la derecha.
Ayer la vi dos veces. Ella sabe que soy yo quien la saluda, pero parece
que a ella también se la llevaron”, decía el hombre antes de trepar una
vez más su escalerilla. ¿Cómo iba él a saber que la ruina ya
amenazaba a esa segunda Alemania, de la cual miles de personas
escapaban a través de los bordes aún abiertos? Huían de la república
socialista hacia la libertad, hacia el milagro económico de Alemania
Occidental, hacia mejores salarios. A partir de ese 13 de agosto de
1961, el muro dividió a miles de familias. El hombre de la escalera no
tuvo más remedio que darle puños al aire. 2. La “Primavera de Praga” Han
pasado siete años. Me encuentro en Praga, en el balcón de las oficinas
del periódico Svobodné Slovo, “Palabra libre”. El cielo ha comenzado a
tronar sobre la Plaza de Wenceslao, que hasta ahora dormía. De las
nubes color plomizo descienden los aviones de carga rusos, traen
tanques de guerra y tropas. Es 21 de agosto, hoy se pondrá fin a la
“Primavera de Praga”. En la sala de redacción oigo el matraqueo
de los teletipos. Las voces, los diferentes idiomas y las estaciones de
radio se confunden, pero sólo el tono de los presentadores de noticias
permanece uniforme: “A las 10 p.m., los ejércitos del Pacto de Varsovia
han invadido a Checoslovaquia…”. La Guerra Fría está en el aire. Soy
el único periodista que se ha atrevido a venir a la ribera del Río
Moldava. La central del Partido Comunista parece desierta, pero detrás
de las ventanas levemente iluminadas sesionan y telefonean confundidos
el director Alexander Dubcek y sus reformadores. Tres vehículos
blindados escoltan a una limusina negra de la Embajada soviética.
Cubiertos con sus abrigos de guerra, los soldados rodean el edificio
del partido. Un oficial, al que le acabo de hablar, carga su fusil sin
decir una palabra. Mientras tanto, los tanques de tipo T-55 se acercan.
En filas de doce los manifestantes los enfrentan agitando el azul,
blanco y rojo de la bandera nacional. A las 4:45 a.m. se escuchan los
primeros disparos, un hombre muere sobre el paño tricolor. En
manifestaciones posteriores los reporteros volveremos a ver esa bandera
ensangrentada: se convertirá en un testigo de las quejas de esos checos
y eslovacos que opusieron una resistencia pacífica y sacudieron durante
diez días al mundo. Con sus demandas por la libertad de
expresión y de prensa, en 1968 los intelectuales de la izquierda
tradicional checa han desencadenado la “Primavera de Praga”. Desde
comienzos de año, esta revolución ha venido ablandando al comunismo
encostrado y a las estructuras congeladas de la dictadura
unipartidista. Para abril, un nuevo programa de acción del Partido
Comunista proclama el derecho al libre pensamiento y a la asociación,
permite los viajes al exterior y la privatización de empresas. Los
medios, recién liberados de la censura, se apoderan de la oposición. En
el gobierno de la RDA estas reformas tienen un efecto equivalente al de
los trombones de Jericó: el muro amenaza con el colapso, y la
población, con la huida. Nunca olvidaré ese verano de Praga, en que
hasta la última callejuela de la Ciudad Vieja se convirtió en un centro
de discusión. Hasta los propios ciudadanos de Alemania Oriental se
inscribieron en las listas de apoyo de Dubcek. Pero también
Moscú ve amenazado al “Cinturón Rojo”, ese con que Stalin, después de
1945, quiso atar a sus vecinos del Este europeo y usarlos como un
colchón contra Alemania. El 21 de agosto de 1968, el rugido de los
tanques de guerra da al traste con el sueño europeo de un socialismo
con rostro humano. Los líderes comunistas de Praga son llevados a
Moscú, y regresan con la orden de sepultar las reformas. En
abril de 1969, me expulsan del país. Sólo podré volver a pisar su
territorio en noviembre de 1989. Allí veré a Václav Havel hablando ante
medio millón de personas y anunciando la “Revolución de Terciopelo”
desde aquel mismo balcón en que yo había presenciado la primera noche
de esa invasión que durante 21 años hundió a Checoslovaquia en la
oscuridad.
3. Una potencia envejecida Sobre
la superficie de los tanques que habían llegado a Praga, los jóvenes
checos habían dibujado el siguiente grafito: “Brézhnev = Stalin =
Hitler”. ¿Cuán fuerte era entonces la superpotencia soviética bajo el
poder de Leonid Brézhnev? Eso lo quise investigar durante los años
setenta como corresponsal en Moscú. En 1956, el sucesor de
Stalin, Nikita Jrushchov, había destapado los crímenes del déspota,
fallecido tres años atrás, y a través de experimentos erráticos había
internado a su país en una carrera armamentística con Estados Unidos.
En 1964, Brézhnev lo derrocó y prefirió dejar en paz al pasado. El
régimen del terror de Stalin le había abierto paso a una dictadura de
la burocracia al mejor estilo neoclásico ruso. Pero en la televisión y
en los cócteles a que asistía yo sólo veía a una dirigencia envejecida,
otorgándose condecoraciones y empecinada por mantener con vida a una
concepción irreal del mundo. Tantas estatuas le eran dedicadas a Lenin
que los niños de mis amigos rusos creían que “Lenin” era sinónimo de la
palabra “monumento”. El único comodín que restaba en la arena
mundial eran las armas, y al mismo tiempo éstas se convirtieron en el
garante del sustento interno del aparato soviético. El aumento de los
arsenales era visto como una respuesta obligada a los nuevos sistemas
armamentistas de Estados Unidos. Y el ejército se convirtió en el lugar
de acogida favorito: servía de “escuela rusa” para las minorías
nacionales sublevadas; y para los rusos mismos constituía un bastión de
orgullo patriotero. Mientras tanto, en estos años fui testigo
de un momento cuyas consecuencias habrían de cambiar el mundo.
Proveniente del Cáucaso Norte, un político provinciano de 47 años llegó
de improviso a la cima del ya senil Partido Comunista en 1978. Su
nombre era Mijaíl Gorbachov. Pero antes que éste, primero otra cara nueva pondría en vilo al mundo.
4. El héroe del bigote El
tiempo ha trillado las escaleras de piedra del desvencijado hotel de
marineros “Morski” de Danzig. En los corredores oscuros las personas se
amontonan en busca de asistencia. La música de los radios, los latidos
de los perros y las voces infantiles se entremezclan con el zumbido de
las conversaciones, que tratan de cómo crear una cuenta de negocios o
cómo llevar a la corte a un corrupto secretario de partido. Es la
Navidad de 1980 en la sede principal del sindicato polaco Solidarnosc,
y todos esperamos a un solo hombre: a Lech Walesa, al rebelde con el
dije de la virgen cosido en el cuello de la camisa, al irrespetuoso,
pero conciliante desafiador del poderío comunista; a ese pequeño
electricista, que ha aprendido tanto en tan poco tiempo. Cuando
me permiten entrar a una de las 40 habitaciones minúsculas casi no
logro reconocer a ese héroe de bigote que durante el verano se había
erigido en el Astillero de Lenin, allá en los primeros días de las
huelgas. Tras pocos meses, está visiblemente envejecido. Walesa se deja
descolgar sobre una silla giratoria, provoca o espanta a los curiosos.
Ya es un prisionero de sus triunfos. El 14 de agosto de ese
año, los empleados del Astillero de Lenin, cuyas huelgas amenazaban
paralizar a Polonia, habían forzado la reincorporación laboral de su
ídolo político. Semanas después, el gobierno debió dar el brazo a
torcer y firmó junto con Walesa un acuerdo sobre la aprobación de la
Solidarnosc como un “representante auténtico de la clase trabajadora”.
La “dictadura del proletariado”, que presumía sólo actuar en nombre del
trabajador, nunca antes había renunciado a su condición de único
representante de éste. En septiembre escribí desde Danzig para Die
Zeit: “Este compromiso constituye el inicio de la disolución del
sistema soviético. Pues parte de la base de que la hegemonía de Moscú
en el Este de Europa no está sólo condenada a estallar, sino que
también puede erosionar y colapsar, ya que no está en capacidad de
adaptarse a la realidad de la economía mundial.” Ya en
diciembre de 1980 en Polonia había 48 sindicatos independientes
registrados. Como en la Revolución Francesa, los círculos intelectuales
brotaron por doquier. Al mismo ritmo, la economía polaca, que se
encontraba hundida en deudas con Occidente, se vino al piso. Y durante
más de un año el viejo régimen y los nuevos sindicatos pendieron al
borde de una guerra civil. Pero finalmente el ejército le puso
fin al arte improvisador de Walesa, ese líder de los trabajadores que
ya se había convertido en el “rey del pueblo”. En diciembre de 1981 los
militares se tomaron el poder, ocupando así al mismo país que en el
transcurso de la historia polaca tantas veces ellos mismos habían
tenido que defender de alemanes y rusos a sangre y fuego. Bajo el
pretexto de anticiparse a una invasión de los rusos, el ejército
encarceló a miles de sindicalistas. Walesa debió pasar once meses tras
las rejas. Once meses más tarde, en 1983, recibiría el Premio Nóbel de
Paz.
5. Un funcionario provinciano cambia la historia Diciembre
de 1988: ¡Cuán alto hemos llegado después de cuatro décadas de Guerra
Fría! El aclamado hombre de Moscú recorre de un extremo a otro el World
Trade Center de Nueva York. Desde el piso 107 de una de las Torres
Gemelas dirige su mirada a la otra, habla sin parar, como embriagado
por la altura. Mijaíl Gorbachov está en su elemento. No había
una sola nube en el cielo, cuando el presidente soviético y nosotros,
su séquito de reporteros, aterrizamos en la capital del mundo. Al día
siguiente, ante las Naciones Unidas, Gorbachov anuncia que en 1989
convertirá las empresas de armamento en fábricas de productos para el
consumo y que ordenará la salida de sus tropas de Afganistán y Europa
del Este. Todo conflicto tiene su final, dice el ruso. Pero los dos
sistemas mundiales imperantes deben demostrarse respeto uno a otro. En
sus páginas, el Washington Post exalta: “El líder soviético presenta un
plan para la salvación del planeta.” Sin embargo, es el mismo planeta
quien se encarga de aguar la fiesta. Ese mismo día, el 7 de diciembre
de 1988, un terremoto sacude a Armenia. 26.000 personas mueren.
Gorbachov y nosotros, los periodistas, tomamos un vuelo directo desde
Estados Unidos. La mayoría de las víctimas son niños y trabajadores.
Los colegios y los pabellones de producción, que carecían de aquel
cemento que en Armenia sólo llega al mercado negro, se han desmoronado.
Impotentes, voluntarios de 67 países deben presenciar cómo se diseminan
las calamidades. No hay tecnología de asistencia y la voluntad del
estado y la tolerancia entre las naciones vecinas son escasas. Así, en
la agonía de una sola región logramos divisar el Apocalipsis del
imperio de los rusos y la impotencia de Gorbachov. Si bien éste se
había convertido en un trotamundos y un reconciliador, al sistema
soviético ya nadie podría salvarle el pellejo. Eso, sin
embargo, es justamente lo que Gorbachov ha venido persiguiendo con su
Glasnost (“apertura”), su Perestrojka (“reestructuración”) y su
Uskorenje (“aceleramiento”). Hijo de campesinos y procedente de las
márgenes del Cáucaso, gracias a su acucia como auxiliar de cosecha en
el campo Gorbachov había podido estudiar derecho en Moscú, y luego se
desempeñó como funcionario regional. Por experiencia, él sabía muy bien
que el autoengaño y la letargia conllevan el estancamiento de la
economía y la sociedad. Y con la ayuda de sus actas secretas, eso lo
sabía aun mejor el experimentado director de la KGB Yuri Andrópov. En
1978, éste mandó a traer al desconocido funcionario provinciano a
Moscú. Había que promocionar nuevos talentos ante la vieja guardia;
Andrópov mismo quería tomarse el poder; y su plan era esculpir a
Gorbachov como sucesor. Sólo debieron pasar siete años para que así
fuera. En marzo de 1985, Mijaíl Gorbachov se convirtió en el jefe de
partido más joven desde la Revolución de Octubre. Los cansados césares
de las seis naciones hermanas de Europa del Este asistieron a su
posesión. Cuatro años después, todos caerían. Sin excepción. Y con
ellos, caería también el Muro de Berlín. Si bien Gorbachov no quería
llegar a ese extremo, el intento por modernizar el sistema soviético
sólo acelero su fin. Las fuerzas que la Perestroika había logrado
despertar no toleraban esa unión. Así, incluso a Gorbachov los vientos
de la historia se lo llevaron en 1989. 6. La masacre de Tian’anmen Pekín,
mayo y junio de 1989: Las interminables filas de manifestantes
pekineses han bloqueado el paso de los últimos vehículos del convoy de
Mijaíl Gorbachov. Como en una película de acción, hemos tenido que
salir saltando de nuestros autos y ahora corremos por un laberinto de
callejuelas estrechas y vacías. Somos periodistas, y al precio que sea
queremos ver el momento en que el invitado de honor de Moscú entre en
el Gran Pabellón del Pueblo. Allí, en compañía del reformador y viejo
dirigente chino Deng Xiaoping, Gorbachov sellará la ya muy tardía
reconciliación de los dos grandes partidos del comunismo mundial. “No
puede haber, y no habrá, más modelos fijos para el socialismo”,
aseguran los dos mientras se aprietan las manos. Pero la
historia ya se les ha adelantado. Desde el Danubio hasta el Yantsé, el
socialismo real se asemeja cada vez más a una muestra sin valor. Desde
comienzos de 1989, Hungría ya prepara la introducción de un sistema
multipartidista. En Polonia, el otrora partido único y su adversario de
antes, la Solidarnosc, comparten una sola mesa. Y en Pekín, Gorbachov
ha tenido que entrar por la puerta de atrás, porque la gran muralla que
hoy constituyen los estudiantes que manifiestan en la Plaza de
Tian’anmen en contra del socialismo corrupto y censurador de Deng
Xiaoping es más sólida que nunca. Cientos de miles de ciudadanos
solidarios llevan días enteros marchando por el centro de la ciudad.
Como antes Hungría y Polonia y las naciones bálticas y caucasianas,
ahora son ellos quienes han hecho al Glasnost de Gorbachov una causa
propia. Por las noches las luces azules de las ambulancias
palpitan sobre Tian’anmen, que hoy se ha convertido en la cama franca
más grande del mundo. La huelga de hambre ha debilitado a muchos
manifestantes. Ya se ha escondido la pálida luna en el occidente, y con
la madrugada llega la hora de los militares: El 4 de julio de 1989, a
las 4 a.m., el ejército se lanza sobre la juventud china. Cientos de
estudiantes, médicos y enfermeras mueren durante la balacera o
aplastados por los tanques. Ese mismo día tienen lugar las primeras
elecciones libres en Polonia, y el Partido Comunista sufre una derrota
devastadora. Gorbachov habría debido entender mucho antes que en los
países vecinos no tenía nada que ir a buscar (ni podía hacerlo).
8. “Caerán los muros de la hostilidad” Berlín
Oriental, octubre de 1989: El avión que acompaña a la nave de Gorbachov
y en que viajamos los corresponsales ha sido el primero en aterrizar.
De inmediato advertimos que la prensa y la televisión ignoran por
completo que el invitado de honor de las celebraciones del aniversario
40 de la RDA ha arribado. Después de los sucesos de Pekín, Berlín
Oriental semeja a una ciudad prohibida. Está atiborrada de espías al
servicio de la Stasi y cruzada por cercas de metal. En todas las
esquinas predomina el miedo. El régimen teme un levantamiento
definitivo de los ciudadanos, que ya llevan semanas enteras
protestando. Resulta preocupante que los radicales en torno
al jefe del partido único Erich Honecker se atrevan a seguir el
sangriento ejemplo de Pekín. El Palast der Republik, la sede de la
Cámara del Pueblo, ha sido iluminado, pero en su interior nos sentimos
como si estuviéramos en el Titanic en los minutos posteriores al choque
con el iceberg. Ya en su discurso Gorbachov le ha dado la espalda a
Honecker. Pero lo que sigue ahora tiene un efecto aterrador: el
invitado de Moscú enaltece sus relaciones con Alemania Occidental
(cuyos auxilios financieros necesita): “Sólo de esta forma … podrá
tener éxito un acercamiento entre Oriente y Occidente, en cuyo
transcurso todos los muros de la hostilidad … entre los pueblos de
Europa caerán.” En sus traducciones, los medios de la RDA cambian al
otro día la palabra “muro” por “barrera”. Pero de nada sirven a
estas alturas las tergiversaciones. Miles de ciudadanos llevan meses
huyendo de la RDA a través del territorio y las fronteras abiertas de
Hungría. El 18 de octubre, a Erich Honecker lo sucede Egon Krenz en la
dirección del partido. Y el 1 de noviembre éste realiza una visita
oficial a Moscú. En la conferencia de prensa, yo me atrevo a
preguntarle a Krenz por el Muro de Berlín. Debo esperar un día entero
para ver la respuesta impresa en las páginas del diario oficialista
Neues Deutschland: “En cuanto al muro, quien hizo la pregunta sabrá muy
bien porqué esta frontera tiene este aspecto y no otro. Hoy todo gira
en torno a hacer lo posible para favorecer los encuentros entre los
ciudadanos de los dos estados alemanes. Y para este fin cualquier
exigencia irreal debe ser puesta a un lado…”. Siete días después, cae el Muro de Berlín.
--------------- Christian
Schmidt-Häuer nació en 1939. En su vida como reportero ha vivido más
acontecimientos de la historia mundial que cualquier otro periodista.
Su labor como corresponsal comenzó en 1968 durante la Primavera de
Praga. A partir de entonces escribió para Newsweek, Der Spiegel y,
finalmente, para el prestigioso semanario Die Zeit. Para éste último
recorrió el mundo hasta 1992 como corresponsal en la Unión Soviética y
el Bloque Oriental. Tras el fin de la Guerra Fría, fue enviado al sur
de Europa y desde allí cubrió la Guerra de los Balcanes. Desde hace
algunos años se dedica a una nueva pasión: conocer y escribir sobre
América Latina.
http://www.semana.com/noticias-mundo/corresponsal-guerra-fria/131017.aspx 11月7日
“Macri quiere que desaparezca de la familia”
El juez Oyarbide le tomó declaración ayer como testigo al esposo de Sandra Macri porque su teléfono estaba pinchado. Leonardo reveló las amenazas que sufría de la familia Macri y apuntó al jefe de Gobierno porteño y a su padre, Franco.
Por Irina Hauser y Raúl Kollmann
Néstor Daniel Leonardo es cuñado del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. Tiene 49 años, trabaja de parapsicólogo y está casado desde hace cinco años con Sandra Macri. El juez federal Norberto Oyarbide comprobó que tuvo su celular pinchado ilegalmente entre mayo y junio de 2008. La orden para intervenir su teléfono la dio un juzgado de Misiones a través de una causa armada y las cintas con sus conversaciones las retiraba de la SIDE el policía-abogado-espía Ciro James –hombre del riñón del ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge “Fino” Palacios–, quien a los pocos días de iniciada esta escucha fue contratado en el Ministerio de Educación porteño. “Creo, sin posibilidad de error, que el Sr. Franco Macri habrá hablado con Mauricio Macri a los efectos de que violaran mi intimidad por medio de la pinchadura de teléfono. Tanto Mauricio como Franco tienen interés en que yo desaparezca de la familia”, afirmó al dar su testimonio en el juzgado. Leonardo contó que su suegro le ofreció dinero para separarse de su hija y lo amenazó en varias oportunidades. Lo acusó también de perjudicar económicamente a su mujer.
Leonardo, un hombre rubión con barba candado, llegó con cara de susto al juzgado.
–Quédese tranquilo, usted no está imputado de nada –le dijo Oyarbide, y lo invitó a tomar asiento. Junto a su secretario Gustavo Ru-sso, le explicaron que en medio de la investigación sobre las operaciones de espionaje de Ciro James, que sigue preso, habían detectado la intervención a su celular. “No conozco Misiones”, acotó Leonardo. Luego le señalaron el período en que sus conversaciones fueron escuchadas. El parapsicólogo, que también se presentó como enfermero, arqueó las cejas y dijo que el período coincidía con una serie de episodios en que Franco Macri le ofreció dinero primero a través de su abogado y luego cara a cara para que pusiera fin al matrimonio con su hija Sandra.
Allegados a la investigación repararon en otra coincidencia, siguiendo la secuencia del trámite de la escucha: el pedido de intervención telefónica por parte de la policía misionera es del 2 de mayo de 2008; seis días después el juzgado ordena efectivizarla; la conexión para grabar los diálogos se inicia el 23 de mayo y el día 30 James firma el contrato para trabajar en el Ministerio de Educación del gobierno porteño en un cargo de supuesto asesor legal en el que nunca hizo un dictamen o informe por escrito y cuyas tareas ningún funcionario supo o quiso explicar. Pese a desempeñarse en esa repartición, James nunca dejó su puesto de auxiliar de inteligencia de la Policía Federal, hasta agosto último, cuando pidió la baja porque estaba por ingresar a la Policía Metropolitana, gestiones mediante de su mentor, el Jorge “Fino” Palacios.
La vinculación con Palacios llamó la atención en el juzgado desde un comienzo, puesto que la primera escucha denunciada y comprobada fue la que le hicieron a Sergio Burstein, dirigente de familiares de las víctimas del atentado a la AMIA, férreo impulsor del desplazamiento del Fino de la jefatura de la nueva policía porteña, donde Macri intentó sostenerlo a toda costa hasta que decidió ceder a fines de agosto. Burstein recibió en su casa un llamado anónimo advirtiéndole que lo estaba escuchando Palacios. La escucha fue en agosto y septiembre, cuando era inminente el procesamiento del comisario retirado por encubrimiento en la investigación del ataque terrorista. Hoy Palacios es uno de los principales sospechosos de estar detrás del espionaje, más todavía desde que la Justicia verificó que en los últimos tres meses habló 150 veces, usando un teléfono de su agencia de seguridad, con el espía James.
Cuando comenzaron a tomarle testimonio, Leonardo sentenció: “Atribuyo la pinchadura del teléfono a la relación que tengo con la familia Macri, por medio de mi esposa, Sandra Cristina Macri, que desde el inicio de nuestra relación el padre, Franco Macri, se opuso y quiso no sólo comprar mi disolución matrimonial, sino además me amenazó en reiteradas oportunidades, así como también lo hizo con mi abogado personal, el Dr. Luis Eduardo Conde”. Luego apuntó al jefe de Gobierno porteño como quien se habría encargado de que se consumara el espionaje. “Tanto Mauricio Macri como Franco Macri tienen interés en que yo desaparezca de la familia”, agregó después.
Fuentes cercanas al jefe de Gobierno porteño calificaron la versión como un “verdadero disparate”. “Mauricio tiene una excelente relación con su cuñado, la tiene
toda la familia”, le dijeron a Página/12. “Es más, Mauricio es con el que mejor se lleva de los hermanos. Hoy (por ayer) hablaron por teléfono y él (Leonardo) le dijo que de ninguna manera tuvo la intención de involucrarlo”, insistieron los voceros porque “todo es una campaña armada contra Macri para impedir que la Policía Metropolitana salga a la calle”.
Culebrón
En una declaración que le tomó un buen tramo de la mañana el cuñado de Macri contó unos cuantos pormenores del culebrón familiar. Después del primer ofrecimiento de plata para que se divorciara y dado que esa ruptura no ocurrió, dijo, a Sandra le retiraron “el pago de dividendos que cobra como accionista de la empresa Socma en donde detenta el 20 por ciento de las acciones como así también los intereses por fideicomisos que tenía fuera del país”. Detalló que ella tenía un “patrimonio de 18 millones de pesos” en la empresa familiar y por una rectificación presentada ante la AFIP por “los contadores de Socma aproximadamente en mayo de 2008 su patrimonio” se redujo a “entre cinco y siete millones de pesos”. Su teoría es que hubo maniobras destinadas a “insolventar a mi esposa”, sostuvo.
En cuanto a las amenazas, el parapsicólogo –que también ofrece servicios de sanación– dijo que algunas le llegaron a través del jefe de la custodia de Franco Macri, Richard Ford, quien le dijo a su abogado –siempre según su relato– que si no se despegaba de Sandra se iba a “tener que atener a las consecuencias”. Sobre Ford, a quien identificó como jefe de seguridad de toda la familia, informó que “tendría los medios logísticos suficientes para realizar escuchas, seguimiento de personas, fotografías y filmaciones” y recordó que es amigo de William Godoy, el delegado del FBI en la Argentina que también tiene buenas relaciones con Palacios.
Por la misma época –mediados de 2008– relató que en una oportunidad en que su esposa estuvo internada en el Hospital Italiano Franco Macri lo llamó apenas llegó de un viaje a las tres de la madrugada, para verlo a la mañana siguiente. “Me ofreció un café y pensé que me iba a hablar de su hija. En ese momento se para y me dice: ¿vos sabés a qué viniste? Y le digo, sí, a hablar de Sandra y me manifiesta: No, esto es así, alejate de mi hija y vos sabés que económicamente necesitás. ¿Cuánto querés?”, contó. “También me refirió que a la larga esto iba a terminar mal, que lo tomé como una amenaza, golpeando la mesa violentamente. Lo único que le contesté era que el amor no se compra y que no sabía que él se manejaba de esa manera”, dijo en su testimonio.
Cuando le preguntaron qué amenazas llevó a los tribunales, precisó que hizo una denuncia penal en Morón por llamados telefónicos donde le decían “tomátelas de al lado de Sandra porque te vamos a hacer boleta”, algo que dijo que se repitió en 2003, 2007 y 2008. También denunció un secuestro en 2007, cuando llevaba el pago de 18 mil pesos para los empleados de seguridad de la quinta de su suegro en la que “una de las propiedades es de mi mujer”, aclaró.
Siete víctimas
Néstor Daniel es la séptima víctima detectada en la causa sobre el espionaje que instruye el juez Norberto Oyarbide. Después de la denuncia de Burstein, los investigadores advirtieron que también fueron espiados algunos desde 2007 en adelante –cada quien en distintos momentos– el empresario televisivo Carlos Avila, su yerno Federico Infante, que tiene un cargo gerencial en el canal Torneos y Competencias, dos gerentes de supermercados Coto y el abogado Francisco Castex del influyente estudio de Alfredo Iribarren. A todos ellos en el marco de la misma causa por un asesinato en Misiones se los espió con la falsa excusa. El juzgado está en vías de identificar otros teléfonos que habrían sido intervenidos.
La mayoría de los espiados, el cuñado de Macri inclusive, ya pidió ser querellante en la causa. Los investigadores intentan indagar qué razones había en cada escucha y quién pudo haber encomendado el trabajo. A Avila, todo indicaría que lo espiaban a raíz de una negociación que había iniciado con Julio Grondona en 2007 para la creación de un canal de fútbol, que no prosperó. Se barajaba que la AFA rompiera el contrato con TyC, algo que ocurrió ahora. Avila ya no estaba en TyC, pero se presume que querían chequear si conservaba a alguien suyo, lo que explicaría la pinchadura a su yerno. El abogado Castex se presentó ayer en el juzgado y dijo que no tenía demasiadas hipótesis. Sólo señaló dos grandes temas en los que intervino el estudio al que pertenece: el caso donde representan a Cablevisión, que entre sus derivaciones tuvo el procesamiento por cohecho del ex juez Ismael Murtorio y el abogado Alejandro Mitchell, y otro expediente en el cual, como abogado de Carrefour contra el grupo Exxel en una demanda por 120 millones de dólares, denunció a los peritos oficiales por coimas. También recordó que uno de sus principales clientes es TyC.
Oyarbide busca más teléfonos pinchados y enfila la investigación a determinar, más allá de James, si hay alguna vinculación en toda esta historia ya sea de la Policía Federal –desde donde James practicó múltiples escuchas– o del gobierno de Macri que, como sea, aparece cada vez más enredado en esta increíble historia.

11月5日
Un juez que allanó las oficinas del organismo no pudo llevarse una PC. Ahora, su contenido fue enviado en forma anónima. Los documentos confirman que la Ucep actúa contra indigentes durante la noche. Sus principales operativos son mencionados como “grandes hitos”.
Por Nahuel Lag
La Justicia porteña tiene nuevos elementos para avanzar en la causa contra el grupo de choque del gobierno macrista denominado UCEP, que se encarga de “ordenar el espacio público” expulsando “indigentes” de la vía pública. Ayer, el juez Roberto Gallardo accedió a dos CD que contienen información de una de las computadoras de las oficinas que el organismo tiene en el Edificio del Plata y que había logrado ocultar en el allanamiento realizado el jueves por orden del magistrado. Los documentos a los que tuvo acceso Página/12 reafirman las denuncias que en las últimas semanas se hicieron contra la unidad de control que sigue operando en horas de la madrugada, la mayoría de las veces contra “asentamientos de indigentes”, y contiene un informe en el que se resaltan los “grandes hitos” realizados por el organismo y se proyectan objetivos para lograr mayor “eficiencia”. También se admite que las víctimas de los desalojos suelen ser familias enteras.
La prueba presentada ayer en el Juzgado Contencioso Administrativo Nº 2 se suma a la causa del amparo presentado por el asesor tutelar de Menores Gustavo Moreno ante el gobierno de la ciudad por el caso de Carla Baptista, la mujer embarazada que fue golpeado por integrantes de la Ucep el 2 de octubre. Según figura en el acta judicial, quien presentó las pruebas fue Miguel Varela, presidente de la Asociación Civil Manos Emprendedores y vecino de Baptista, a quien ayudó para que fuera la primera víctima en denunciar penalmente el accionar de la Ucep.
Los CD tienen gran cantidad de documentos internos sobre los operativos realizados por la unidad de control, incluso las resonantes de-salojos de la Huerta Orgamizka, en Caballito, y el desalojo del edificio de Paseo Colón, donde se expulsaron a 103 familias. Además, contienen planillas donde figuran las denuncias realizadas por funcionarios, directores de CGP y vecinos, a las que se le otorga orden de prioridad según quien solicite la intervención, en su mayoría contra “asentamientos de indigentes” (ver aparte).
“Informe de la Ucep” es una de las decenas de carpetas que contienen los CD entregados a la Justicia. Con fecha de julio, el informe de trece hojas tiene uno de sus puntos más llamativos en los “Grandes Hitos 2008-2009”.
En el apartado se puede encontrar una acción de enero de 2008 –cuando aún no había denuncias públicas del accionar de la Ucep– identificada como “Larrazábal” y que indica que “se desintrusó la zona. Había un total de 20 familias asentadas en la vía pública. Poseían frazadas, chozas, etc”. Y agrega que “intervino también la Policía Federal”. El segundo “gran hito” está fechado el 22 de febrero de 2008 y –paradójicamente– se realizó en La Pampa y Vías del Ferrocarril. Aquel día, los logros y el operativo fueron los mismos y también intervino la Policía Federal.
El informe continúa detallando los objetivos del organismo “a corto y mediano plazo”. A la brevedad, la Ucep –que está en la órbita del ministro de Medio Ambiente, Juan Pablo Piccardo– busca lograr “mayor exposición y comunicación de los operativos”. De todas manera, entre otro de los objetivos está el de “tener sensibilidad y precaución en cada operativo” y “cambiar la imagen de la unidad, refiriéndose al aspecto dado por los medios”.
Aunque en los CD se pueden observar varias listas en las que se registra el “stock de denuncias” realizadas por vecinos, directores de CGP y funcionarios –de los cuales muchos quedaron resueltos como “exitosos”–, los objetivos a mediano plazo del informe apuntan a “tramitar una mesa de entradas” y “atender con mayor agilidad y eficiencia a los reclamos ingresados”.
Como informó Página/12 la semana pasada, desde enero y hasta septiembre de 2009 la Ucep realizó 444 procedimientos, de los cuales sólo nueve no fueron contra indigentes. Aunque entre los documentos aparecen fotos de remoción de carteles, como había indicado Piccardo sobre las tareas de la Ucep, las acciones contra indigentes continuaron. También aparecen fotos donde hay niños en los procedimientos.
De la lectura de los documentos se pueden encontrar 27 operativos realizados en octubre. En todos los casos se dispuso la intervención de 25 agentes acompañados por un camión compactador (número de patente HIC 414). De ellos, sólo seis se realizaron entre las 21 y 00 para “observar el desempeño de los recicladores y cartoneros” en la zona del microcentro. El resto de los operativos se realizó en horas de la madrugada y en busca de “personas asentadas sobre la vía pública”. Sólo en tres casos se informó que “no se encontró asentamiento”.
En el resto de los casos, “se los instó (a los indigentes) a desocupar dicho espacio público y se procedió a restituir a su estado original”. Ese “estado original” toma mayor significado con frases como “poseían colchones, frazadas y carros tipo supermercado” junto a la presencia del camión compactador.
La información a la que accedió Gallardo también cuenta con la nómina de todos los agentes pertenecientes a la Ucep, entre los que se nombra a Luis Savoiardo como agente coordinador de operativos y en uno de los documentos se lo identifica como “Tano”. Además, en otro documento con el membrete del gobierno porteño se comunica la autorización de algunos de esos agentes para utilizar algunas de las camionetas identificadas en otros operativos.
10月29日
FUENTE maguila-y-yo
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El ARI es como un colectivo que se desvió del camino, que solo sigue las directivas de su chofer"
Así explico María José Garófoli su alejamiento de la fuerza liderada por la inefable Elisa Carrió, que en cada una de sus apariciones parece dispuesta a estrolar su mundo de veinte asientos contra el muro del Moyano. Decidida a superarse a si misma, a la cantinela petardista de siempre le agregó la nada felíz frase “Los hijos de Ernestina de Noble son nuestros hijos”. Lejos está de preguntarse el motivo de esa constante de deserciones sufridas desde siempre, ya que tiene la certeza que cualquiera es responsable, menos ella, obviamente. En su momento fué Alfonsín. Después, el riojano. Mas tarde la Alianza y ahora los diabólicos K.
Pero su pase a las filas del Encuentro por la Equidad y la Democracia, espacio que a nivel nacional lidera Martín Sabbatella, Garófoli lo justificó: “El ARI es como un colectivo que se desvió del camino, que solo sigue las directivas de su chofer. Hoy por hoy es una fuerza que no tiene futuro, solo actúa por especulaciones electorales permanentes. Diseña su política en base a las próximas elecciones, y no a lo que pide la gente”.
Además, destacó que “no fue una sorpresa para mis ex compañeros de bloque, porque desde hace tiempo que tenemos profundas diferencias, no en temas locales, sino en cuestiones mucho mas generales, como por ejemplo con las AFJP. Carrió ha mostrado una falta total de coherencia y solidez. Y eso es precisamente lo mas importante del Encuentro por la Equidad y la Democracia”.
Publicado por PatoG3 en 0:57
10月25日
Casi con la misma unanimidad con que la corporación mediática le cayó a Maradona, lo protegió a Pagni. Entre otras cosas, para esto debe servir la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, para escuchar toda la polifonía de voces y para que los periodistas profesionales –no sólo sus patrones– también puedan gozar de la libertad de expresión.
Los periodistas y el agua bendita
Las expresiones de Diego Maradona al término del partido con Uruguay han dado lugar a todo tipo de comentarios. Aquí Gustavo Bulla y José Garriga Zucal advierten acerca de las vinculaciones de algunas de esas reacciones con intereses mediáticos y políticos.
Por Gustavo Bulla *
Las expresiones respecto de los periodistas del director técnico del seleccionado de fútbol argentino tras la conquista de la cuarta y última plaza sudamericana para clasificarse al Mundial de Sudáfrica 2010 han convulsionado al ambiente mediático y eclipsado en los últimos días otros tópicos trabajados hasta la saturación por los medios de comunicación opositores al Gobierno, aunque no les falta razón a aquellos que creen ver aquí también otro capítulo de la misma disputa política.
Dieguito no se ha caracterizado a lo largo de su extensa vida pública por hacer declaraciones políticamente correctas, mucho menos luego de abandonar el deporte que sin dudas no sería el mismo sin su aporte de genialidad inigualable. Es que El Diego es El Diego por lo que nos regaló a los futboleros en el verde césped. Lo de afuera (las declaraciones, las contradicciones, los despelotes de su vida) agiganta el mito, pero nada sería igual sin los caños, sin las rabonas, sin las apiladas, sin esa zurda mágica, que no me las contaron, que no las vi por TV o en viejos videos, que tuve la suerte de verlas en la cancha y con mi camiseta de toda la vida en su pecho: es, ni más ni menos, el más grande jugador de fútbol del que fuimos contemporáneos.
Ahora que disparó contra los periodistas algunos parecen haber descubierto el agua tibia: no se ubica en su nuevo rol de DT de la Selección. ¡Chocolate por la noticia! ¿O las declaraciones con las que promovió la salida confusa de Riquelme de la Selección fueron apropiadas para su rol, o la botoneada con que hizo callar a Pipo Gorosito por bancar a Román sí lo fue? Pero claro, como el 10 de Boca es un tipo antipático para la prensa, entre otras cosas porque no da notas exclusivas a los periodistas –salvo cuando decide renunciar al seleccionado nacional–, todos miraron para otro lado. Los que viven de decirle todo que sí a Diegote, por supuesto, y los que no también.
Pero ahora Maradona se metió con la corporación periodística y eso no se perdona y seguramente no se olvidará. Esos seres extraordinarios, que a diferencia de los políticos, deportistas, dirigentes sociales y las masas, logran dejar de lado sus pasiones, sus intereses materiales y ejercen la objetividad con la que reflejan la realidad tal cual es...
Lo peor de esta disputa es que todos tienen razón: el periodismo –¿deportivo?– es en promedio tan pobre como las actuaciones del equipo dirigido por Maradona. Pero eso parece ya no importar. Ahora lo importante es el papelón internacional por las declaraciones groseras. ¿Cómo queda la imagen del país en los medios de todo el mundo? ¿Qué espera la FIFA –con perdón de la palabra– para sancionar a este maleducado? Y Grondona, en lugar de hacer acuerdos con el Gobierno, ¿por qué no se ocupa de poner en caja a este villero que pese a haber ganado mucho dinero, nunca aprendió a comportarse como gente bien?
Maradona deberá aprender la lección mediática: del Papa para abajo se puede meter con cualquiera, pero con los periodistas no, ni mucho menos con los dineros de las empresas periodísticas. ¿Qué es eso de sacarse una foto con la Presidenta al estatizarse la televisación del fútbol?
Con el encumbrado columnista de La Nación Carlos Pagni pasó algo similar, pero en el sentido contrario. La difusión de una cámara sorpresa por parte de un programa emitido por Canal 7 en la que el periodista presuntamente acordaba una operación de prensa fue motivo de todo tipo de consideraciones respecto de la validez periodística de ese tipo de materiales, del lugar del medio público que debería abstenerse de realizar ese tipo de operaciones, de lo que sin dudas constituye un nuevo ataque del Gobierno contra la prensa independiente.
Nada se ha dicho, casi se ha silenciado explícitamente la noticia desde los grandes y más influyentes medios de comunicación. La utilización de la información y la opinión para provocar consecuencias económicas, empresariales y políticas, no parece ser motivo de preocupación para una prensa siempre dispuesta a sobreactuar la indignación que produce la corrupción pública.
La discusión de la cámara sorpresa es un debate interesantísimo a la luz de eso que solía llamarse ética periodística. Pero no porque esta vez el sorprendido fue un periodista destacado de un medio importante, sino por la deslealtad que supone para el ocasional e involuntario entrevistado. ¿El método es aceptable cuando se trata de un sacerdote, un intendente o un inspector municipal, pero es execrable si se trata de un periodista?
Mientras tanto, y a la espera de que la Justicia se expida sobre este caso particular, no estaría demás que se produjera una reflexión pública, desde las facultades y carreras de periodismo, desde las asociaciones gremiales y foros de periodistas y desde los propios medios de comunicación, respecto de estas cuestiones.
¿El árbol formal de la filmación anónima puede tapar el bosque de la corrupción –lamentablemente– bastante generalizada de la profesión? ¿Alguien cree honestamente que los periodistas se bañan en agua bendita? ¿El periodista/empresario no es una degeneración del primero de los términos? ¿Se puede seguir utilizando el doble estándar para fijar posición editorial sin por ello dañar la credibilidad de los medios de comunicación? ¿En aras de conservar el salario un periodista debe abandonar sus más profundas convicciones? ¿Qué cosa estamos haciendo mal en la formación de los periodistas –me hago cargo de la parte que nos toca en la universidad pública– para que éstos y otros interrogantes incómodos por ahora no encuentren respuestas?
Casi con la misma unanimidad con que la corporación mediática le cayó a Maradona, lo protegió a Pagni. Entre otras cosas, para esto debe servir la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, para escuchar toda la polifonía de voces y para que los periodistas profesionales –no sólo sus patrones– también puedan gozar de la libertad de expresión.
* Docente de Políticas de Comunicación UBA/UNLZ.
10月24日
La CIA compra una empresa que monitorea blogs, Twitter, YouTube y Amazon
En una noticia exclusiva publicada esta semana en la revista WIRED, se reveló que In-Q-Tel, una empresa inversionista de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), acaba de hacer grandes inversiones en un negocio dedicado a monitorear los medios y redes sociales. Esta empresa, Visible Technologies, vigila cada día más de medio millon de sitios en internet, revisando más de un millon de conversaciones, foros y posts en diferentes blogs, foros en línea, Flickr, YouTube, Twitter y Amazon. Los clientes de Visible Technologies reciben información en tiempo real sobre lo que se está diciendo y haciendo en el ciberespacio, basada en una serie de palabras claves.
Según la revista WIRED, esta nueva adquisición de la CIA forma parte de un movimiento mayor dentro de la comunidad de inteligencia para mejorar la capacidad de utilizar “fuentes abiertas de inteligencia” – información que está disponible en el ámbito público, pero muchas veces escondida en programas de televisión, artículos de prensa, blogs, videos en internet y reportajes en miles de emisoras que se generan todos los días.
El vocero de Visible Technologies, Donald Tighe, reveló que la CIA les pidió monitorear a los medios sociales extranjeros e instalar un sistema de “detección temprana” para informar a la agencia de inteligencia sobre “cómo los asuntos de interés se están manifestando a nivel internacional”. Pero también, se utiliza a nivel nacional, dentro de Estados Unidos, para monitorear a los bloggers y tweeters domésticos.
Visible también suministra un servicio similar a empresas de comunicación, como Dell, AT&T, Verizon y Microsoft, para informarles sobre lo que están diciendo en los foros de ciberespacio sobre sus productos.
A finales del año 2008, Visible comenzó una colaboración con la empresa consultora de Washington, Concepts & Strategies (Conceptos y Estrategias), que estaba dedicada a monitorear y traducir medios extranjeros para el Comando Estratégico del Pentágono y el Estado Mayor Conjunto, entre otras agencias estadounidenses. Concepts & Strategies está actualmente reclutando “especialistas en medios sociales” con experiencia en el Departamento de Defensa y fluidéz en árabe, farsi, francés, urdu o ruso. La empresa también está buscando un “ingeniero de seguridad para sistemas informáticas” que ha sido ya otorgado acceso “Top Secret” por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos.
La comunidad de inteligencia ha tenido un gran interés durante muchos años en los medios sociales y las redes sociales en internet. In-Q-Tel ha realizado grandes inversiones en Facebook y otras empresas que reúnen datos e información de millones de usuarios por todo el mundo. La Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Estados Unidos mantiene el Centro de Fuentes Abiertas, que está dedicada a la búsqueda y el monitoreo de información públicamente disponible, pero no siempre encontrada con facilidad.
Hace una semana, el Departamento de Estado patricinó un evento en la Ciudad de México llamado la Cumbre de la Alianza de Movimientos Juveniles, reuniendo jóvenes dirigentes políticos afines a los intereses de Washington con los fundadores y representantes de las nuevas tecnologías como Facebook, Twitter y YouTube. La Alianza buscaba “mejorar la capacidad de los jóvenes políticos para utilizar las nuevas tecnologías para mobilizar sus organizaciones y diseminar información a un público masivo.” Participaron varios dirigentes opositores de Venezuela, como Yon Goicochea y Geraldine Álvarez, conocidos por sus vínculos a las agencias de Washington desde hace unos años. También asistieron, por invitación del Departamento de Estado, los promotores de la marcha “No Más Chávez” que fue convocada en Facebook durante el mes de septiembre 2009.
La unión entre las agencias de Washington, las nuevas tecnologías y los jóvenes dirigentes políticos seleccionados por el Departamento de Estado, era una receta para una nueva estrategia de ''cambiar regímenes''. Además, ese evento reafirmó el apoyo político y financiero al movimiento estudiantil de la oposición en Venezuela por parte de Estados Unidos y colocó ante la opinión pública una evidencia irrefutable de la siniestra alianza entre Washington y las nuevas tecnologías.
Ahora, con la nueva evidencia sobre las últimas inversiones de la CIA que permiten el monitoreo y rastreo de información en Twitter, blogs, YouTube y otros foros en ciberespacio, no hay duda de que el campo de batalla se ha ampliado.
Sin embargo, la comunidad de inteligencia no controla –todavía– todo el contenido y flujo de información en el ámbito cibernético. Y las mismas herramientas que les sirven a ellos para minar data y obtener información sobre sus potenciales adversarios, pueden ser utilizadas por los que luchan contra las intrusiones imperiales como armas para movilizar masas y diseminar verdades sobre sus agresiones.
La CIA nos tiene en la mira, pero nosotros también la estamos vigilando.
Noticias sobre la Alianza de Movimientos Juveniles:
http://telesurtv.net/noticias/opinion/1385/goicochea-y-clinton-planifican-la-revolucion-twitter-en-venezuela/
Reportaje de Wired: http://www.wired.com/dangerroom/2009/10/exclusive-us-spies-buy-stake-in-twitter-blog-monitoring-firm/
http://aporrea.org/tiburon/n144282.html
10月10日
La noble igualdad
Por Osvaldo Bayer
Recorrer la sociedad. Ver los rostros. Visitar los lugares de la lucha por la dignidad de la persona humana frente a la defensa de los intereses particulares. Una telaraña infinita de desacuerdos, intereses, protestas de los que ven pronto su bolsillo vacío y los ojos de los niños que esperan. Búsquedas. Intercambio de sonrisas de los del verdadero poder ante sus márgenes cada vez más interesantes. La palabra “ganancias”. Los filósofos que limpian sus lentes cada vez empañados.
De pronto, un maestro me alcanza un sobre. Una invitación de la Escuela Media Nº 7 de Berazategui a la imposición de nombre a esa escuela. Por el voto de los docentes, de los padres, de los alumnos y de los no docentes, se bautiza a ese centro de educación con el nombre de Ernesto “Che” Guevara. Nada menos. Algo está pasando, me digo. La gente está perdiendo el miedo. No votaron nombres como antes, para no ser sospechados de nada, quedar bien y mirar hacia adelante. Los clásicos, Bartolomé Mitre o Julio Argentino Roca o Perito Moreno o por trigésima vez Domingo Faustino Sarmiento. Nos relatan que ese colegio no tenía nombre y hace quince años se hizo la votación y fue elegido también el Che como nombre. Pero las autoridades superiores no lo permitieron. Tres lustros después se insistió y, esta vez sí, el responsable del ministerio puso la firma, aceptando la voluntad popular. Bueno, estamos aprendiendo algo de lo que se llama democracia, justamente allí, donde se enseña a las generaciones venideras. Los otros dos nombres más votados fueron el de Rodolfo Walsh y el de Azucena Villaflor, la primera Madre de Plaza de Mayo asesinada por los dictadores de uniforme. Es decir, tres nombres de quienes ofrecieron su vida por una nueva sociedad y no por un mejor bolsillo propio.
Y sí, algo pasa en esta aldea argentina donde están los de siempre, aquellos que no se rinden. Al día siguiente me tocó estar en Azul; allá, en medio de esas pampas increíbles de verdes y estrellas. Me esperaban en la Escuela Nº 503. Se hacía una reunión plena de público, niños, educadores, músicos. El director, Jorge Meza, explicó que el instituto de enseñanza se llama, por supuesto, Julio Argentino Roca, nombre impuesto por la dictadura militar de desaparición de personas, por resolución del ministro de Educación de 1979, general Ovidio Solari. Una escuela de educación especial, de niños con problemas de desarrollo mental. Justamente para ella el nombre de un genocida, cuyo única meta fue “Muerte y Propiedad”. Y lo más hermoso del acto fue cuando esos niños alumnos, que parecieran vivir en un mundo de sueños, interpretaron con instrumentos de percusión danzas criollas que incitaron a todos a mover sus cuerpos al compás. Y luego con los mismos sonidos imitaron a una murga carnavalera. Ahí estaba la vida, contra el nombre de un genocida impuesto por una dictadura genocida. Esos niños que viven en otra esfera, con sus bocas siempre sonrientes, le decían sí a la vida con su música y sus movimientos. Era como un arroyo de esos que rompe la montaña y se lanza al aire en saltos de espumas y gotas. La vida. Y luego se abrieron las urnas, para votar por un nuevo nombre para la escuela. Sí, estoy seguro que esos votos van a ser verdaderas semillas. Y que surja de allí un nombre de los que lucharon por algo, como escribía aquel increíble Esteban Echeverría en 1837: “Asociación, progreso, libertad, igualdad, fraternidad, términos correlativos de la gran síntesis social y humanitaria, símbolos divinos del venturoso porvenir de los pueblos de la humanidad. La libertad no puede realizarse sino por medio de la igualdad, y la igualdad sin el auxilio de la asociación o del concurso de todas las fuerzas individuales encaminadas a un objeto, indefinido: el progreso continuo. El camino para llegar a la libertad es la igualdad. La igualdad y la libertad son los principios engendradores de la democracia”.
Luego, siempre en busca del ejemplo de los que no se rinden, visité la cárcel del Partido de San Martín. El pabellón de los jóvenes presos “comunes”. Me invitaron esos presos para presentarme algo que han creado ellos mismos: una biblioteca. Me hacen pasar. Ojos sonrientes llenos de vida. Me dan la mano y me empiezan a mostrar los libros que van coleccionando. Me sorprende la seriedad con que me abordan. Uno me dice, con tono convencido y esperanzado: “Queremos leer, estudiar, pensar sobre nuestros errores cometidos para con la sociedad, pero no dejarnos aplastar por el recuerdo de esos errores sino prepararnos para ayudar a la sociedad que encontraremos a nuestra salida. Queremos aprender lo que no pudimos en nuestra vida anterior y sumarnos a la sociedad para ayudarla”. Los otros asienten. Me dan ganas de aplaudir con entusiasmo. Pero guardo silencio y miro al próximo como para invitarlo a hablar. Sigue el diálogo. Me muestran los libros, que van clasificando. Libros que antes jamás habían tenido en sus manos. Y ahora sí, en la cárcel.
Me despido. Pienso en la sociedad, en todos sus matices, como mosaicos, todo tan increíblemente distinto, sus búsquedas. Los que ordenan, los que sueñan, los que buscan, los que impiden, reprimen, sojuzgan. Pienso en los niños de las villas miseria. Se abren el camino en las tinieblas, no todos. Algunos terminan ahí. Otros se recuperan coleccionando libros en la cárcel. Dentro de cinco, seis, diez años saldrán. ¿Cómo los recibirá la sociedad? Mientras tanto habrán viajado con esos libros por mundos que tal vez intenten fundar cuando se les abran las puertas con rejas hacia la libertad.
La noble igualdad
Abro los diarios. Veo las fotos de Terrabusi. Policías a caballo con largos látigos. Los obreros y obreras arrinconados. ¿Quién ordenó el látigo? ¿Cómo se llama el policía que pegó? Pegaron a obreros que dan formas a masitas para niños. No, me digo, de pura impotencia, vuelvo a la cárcel para hablar de libros con los jóvenes bibliotecarios. ¿Dónde está la razón, dónde está la búsqueda?
Acabo de oír por la radio la voz de un ejecutivo de la ex Terrabusi que se enorgullece de las ganancias que entran mensualmente en las arcas de la empresa en todo el mundo. Como para decirnos: somos los mejores y no nos vamos a dejar doblegar. Miles de millones al año. Veo su imagen en televisión. Sonríe, convencido de que allí está la verdadera vida. Que son los mejores. Ganar. Los policías, con cascos y látigos, arremeten. Veo a dos obreras correr desesperadamente. Las masitas Terrabusi de antes. ¿Quién dio la orden a la policía? Alguna vez se va a saber. Siempre ocurre así. Lo hemos visto en la historia del movimiento obrero. Aquellos que empezaron a luchar por las ocho horas de trabajo y que fueron denigrados como agitadores, saboteadores y otras palabras, sus nombres quedaron sin embargo en la historia de la lucha por la dignidad. De los represores, nada, salvo eso: que fueron nada más que represores del derecho. La firma Kraft debe saber que sólo el diálogo y la mano abierta para la solución la pueden llevar a ser considerada en el mundo del trabajo como digna. Si gana tanto, vuelque un poco más en las manos que dan forma a sus productos. En el egoísmo hay una secuela que no se puede curar: el odio.
Lo mismo me ocurrió cuando fui a visitar en Quilmes a los trabajadores de la Cooperativa Textil Quilmes, quienes fueron desalojados en agosto del edificio de la ex empresa Ferratex, luego Filobel y por último Fedabtex. Desde ese momento, los hombres y las mujeres del trabajo acamparon en las afueras del establecimiento. Allí están: sufriendo las inclemencias del tiempo y todas las humillaciones que representan no poder trabajar en su oficio y en su cooperativa, la forma más democrática para trabajar. La empresa, en octubre de 2008, despidió a 120 operarios, dejando en planta sólo a diez. Pero a los despedidos no les abonaron las indemnizaciones. Entonces éstos, con total sentido del verdadero derecho a trabajar, ocuparon la fábrica y fundaron una cooperativa, imitando el claro ejemplo de Zanon, que demostró como cooperativa ser superior en producción y en fuente de trabajo a los antiguos empresarios. Pero el juez Vendola y el fiscal Saizar ordenaron el desalojo de la fábrica. En vez de favorecer al trabajo, favorecieron la desocupación y la malignidad empresaria, que ni siquiera cumplió con el pago de las indemnizaciones. Pero los trabajadores no se rinden. Allí están, contra viento y marea. Los representantes del pueblo de Quilmes tienen que intervenir. Se trata de una fuente de trabajo y de trabajadores que quieren mantener a sus familias. No se les puede negar ese derecho indiscutible. Primero el trabajo y después la pequeñez de discutir si el empresario que no paga sigue teniendo todos los derechos de cerrar la puerta y mandarse mudar.
Allí están los obreros. La sociedad les impide trabajar y cumplir con sus ideales de una cooperativa de trabajo. Los representantes del pueblo se callan la boca. La Justicia envía a la policía como única solución. El empresario sonríe detrás de la cortina de un restaurante de lujo. La otra Argentina, no aquella del pensamiento de Mayo de 1810. Aquella que quiere seguir cantando el Himno: “Ved en trono a la noble igualdad”. La noble igualdad. Libertad, libertad, libertad.
9月28日
NUNCA SUPE SI "LLAMAR A LA LEY" SERIA BIEN ENTENDIDO POR TODOS.... BUENO ,YO HOY LLAMO A LA PROXIMA LEY.....ALGUNOS ME ENTENDERAN Y OTROS ..?
ESTOY SEGURO, DE QUE VAN A SER TRAMPA...
VAN A SER "TRAMPA" Y CREO QUE SON LOS QUE TIENEN " LA LEY DE MEDIOS V DE VIDELA,"
LA LEY DE AHORA ES ASI DE FACIL, ESCUCHO A CALAMARO Y VEO LAS NOTICIAS,TOTAL ESTAN ANDRES Y JAVIER
SE ENTIENDE....
Eso de la comunicación
Por Eduardo Aliverti
Cuando ocurre algo así, lo primero es apuntar que la fortaleza del sentido común no debe verse mellada por la presunta estrictez de las estadísticas. Y ni siquiera cabe hablar de los fantasiosos números del Indec sino de cifras cualesquiera, así las rodee el “prestigio” que tantas veces se inventa para favorecer intereses de los poderosos que atienden a consultoras privadas. En todo caso, el descrédito del organismo oficial azuza la sensación. Haber difundido que los pobres e indigentes de la Argentina son menos de un 14 por ciento es un despropósito. En una de sus últimas apariciones públicas, fue el propio Kirchner quien ubicó al índice por encima del 20 por ciento. ¿Cómo es posible esta contradicción? Vaya uno a saber qué milagro sucedió desde la primera mitad de 2008 para que haya un millón y medio menos de pobres, justo en medio del deterioro de los parámetros macroeconómicos. Y más allá de que el país soportó la crisis internacional, si no bien, mucho mejor que el resto. Como no sea –piensa el periodista, porque es lo único que se le ocurre– el hecho de autoestimarse impunes, o jugados por jugados. O, en la visión más benévola, presos de una forma de medir que no les deja otra opción a los técnicos.
Básicamente, el Indec señala que los precios de la canasta básica de alimentos no aumentaron; que no hubo un crecimiento significativo del desempleo, y que por el contrario se incrementaron de modo sustantivo los ingresos de asalariados, jubilados y autónomos. Lo primero no resistiría el menor análisis, salvo que se tomen los reducidos productos que el secretario Moreno acuerda con algunas cadenas de supermercados. Lo segundo es correcto, como lo reconoce cualquier indicador. Y lo tercero, depende de si el cristal con que se mira es la inflación oficial o la real. No hace falta especialización alguna para apuntar esos aspectos, pero tampoco es eso de lo que se trata sino, para volver, del sentido común. En una enjundiosa nota publicada el jueves pasado en este diario, el director de la Encuesta Permanente de Hogares, Claudio Comari, dice por ejemplo que “se ha registrado en el período un importante crecimiento del número de personas que reciben asistencia a través de distintos programas sociales, como el Plan Familias y otros”. Caramba: ¿no cabe inferir que si aumenta de manera “importante” la cantidad de gente asistencializada es, justamente, porque la pobreza subió en la misma proporción? Pero vamos a suponer que la respuesta es negativa. ¿Un asistencializado deja de ser un pobre, o un indigente sube el escalón y pasa a serlo, por el solo acto de recibir un plan de ayuda o un plato de comida? Es, por lo menos, una lógica muy curiosa. Para no hablar de conceptos tales como la calidad de la vivienda, sin siquiera entrar en otros como el acceso a la educación y la salud o las probabilidades de esparcimiento. Y si es cuestión de que esas cuantificaciones corresponden a barrios estadísticos diferentes, entonces vuelve a agredirse al sentido común. Porque bajo ese raciocinio, resulta que si se vive en una villa o un suburbio marginal, en cuatro paredes desvencijadas, yendo a la escuela para comer o teniendo que esperar seis meses para un turno en el hospital, pero ayudado por un plan al que se sumen changas u otros ingresos circunstanciales, no se es pobre. Comari explica, y bien, que la medición de la pobreza a través de este mecanismo fue adoptada por la Argentina en los primeros años de la década de la rata, y que, como todavía no se tomó una nueva metodología, el Indec debe remitirse a publicar los números de acuerdo con esos criterios. Tomado esto por cierto (que lo es, o al menos nadie lo desmiente), y sin que haga falta desmenuzar tópicos como lo que provoca que, según el Indec, la Canasta Básica Alimentaria para un grupo familiar de matrimonio y dos hijos no llegue a los 500 pesos ($ 453,33), igualmente no hay modo de desmentir el choque desopilante que se produce entre la “prisión” numérica y lo bruto de la realidad. A pura caloría de papas, arroz y fideos, más planes de ayuda social, o algún empleo estable que supere mínimamente la marca de ingreso-base (empleo del que carece alrededor del 40 por ciento de la población), ocurre que el régimen calórico es suficiente y que se queda por encima de la línea de pobreza. Quizá técnicamente pueda ser irrebatible, pero seguro que moral y socialmente es un escándalo.
Alguien insospechable de simpatías opositoras, el sociólogo y consultor Artemio López, indicó en un reciente artículo: “Subestimando el nivel de empobrecimiento realmente existente, (el Gobierno) desatendió las políticas sociales específicas que brindaran al menos contención a la carencia; no desplegó un plan consistente de transferencia de ingresos a los hogares más vulnerables y, por ejemplo, permitió que colara en el segundo cordón bonaerense, con (más) de un 30 por ciento de las preferencias, un personaje insólito como el colombiano rojo. Una pena, pero nada es gratis”. Sin embargo, incluso señalamientos como el precedente permiten espacio para ciertas preguntas. ¿No puede haber mejores explicaciones oficiales? ¿Es necesario que se expongan al ridículo? ¿No tienen forma, o no la encuentran, para comunicar distinto? ¿Tanto cuesta pensar en una campaña pública que contextualice las cifras del Indec, como para dejar claro que no hay la intención aviesa de tomarle el pelo a la sociedad o de ignorar lo elemental? ¿Tan obligatorio era difundir estos números en el momento en que se debate la ley de medios audiovisuales, que el mismo oficialismo rotula como la madre de todas las batallas, dándole pasto a una oposición urgida de hallar aunque sea argumentos conexos para voltearla –la voluntad de engañar, para el caso– y sumando clima adverso en la población? ¿La contestación es que el Indec está reglamentariamente obligado a hacerlo de modo fijo y periódico? Vamos...
La percepción es que hay una suerte de descuido congénito, en el kirchnerismo, respecto del estilo informativo. Una cosa es cuando eso “responde”, adrede, y está más que bien, para marcar territorio de diferenciación. Cuando pasa por “acá somos y estamos nosotros y allá son y están ellos”. Porque eso es la potenciación del inevitable conflicto que significa la política si es que de veras quiere afectarse intereses. Lo hicieron muy adecuadamente en algunos campos precisos y relevantes: derechos humanos, disputa con la gauchocracia, desde ya que el proyecto sobre medios audiovisuales, la decisión durante todos estos años de no reprimir la protesta sectorial y social (al margen de la horrible resolución tomada en el conflicto de la ex Terrabusi). Los errores procedimentales no quitan lo valiente.
Otra cosa es que lo sano de esa cualidad confrontadora mute a talante despreciativo. O que se expanda contaminada de necedad a áreas que son muy sensibles para el común de la gente, como la pobreza o la inflación. Hay las soberbias bien entendidas. Y hay las inaguantables.
9月23日
Daniel Mundo recuerda los modos en que los medios informan (o desinforman) el pacto de lectura que construyen y pide devolverle a la comunicación social su dimensión política
Por Daniel Mundo *
Hubo intentos serios por investigar y denunciar la connivencia de los medios de comunicación en los golpes de Estado que puntúan la historia argentina, y en especial en el de la última dictadura. La relación es densa. No basta con culpar ideológicamente al medio o con denunciar sus silencios y sus medias palabras, resguardados por la política de la objetividad informativa, como si la abundante bibliografía que demuestra la construcción de la realidad que supone toda información no los atañera. Si uno se refiriera a la propiedad de los medios, a la internacionalización de sus capitales, a la incorporación de nueva tecnología, a la presión sobre los actores políticos, a la espectacularización de la política, se tendría un panorama por demás intrincado. Aquí se tratará de pensar algo más elemental, pero no por eso menos contundente. La información y ciertos estados de ánimo.
Los motivos por los cuales en Argentina todavía no se logró un consenso sobre lo ocurrido en la década del ’70 son muchos y controvertidos. Uno, no menor, es el modo en que los medios se ocuparon de informar en el pasado reciente sobre lo que ocurría. En la transición democrática se llamó “El show del horror” al modo de presentar lo que había acontecido durante la dictadura. La sociedad argentina desayunaba diariamente con diarios y revistas que de pronto descubrían una realidad siniestra, oculta. Este “show” de imágenes logró crear el primer consenso fuerte de la democracia, apuntalado por intenciones políticas expresas: la a esta altura zarandeada “teoría de los dos demonios”. Dos bandos en una guerra fratricida y una sociedad inocente que (no) había visto lo que sucedía a pocos metros de su casa. La contracara de esta “teoría” exculpatoria de la sociedad es el pedido de rendición de cuentas que progresivamente fue apareciendo en los trabajos críticos sobre aquella década. De inocente la sociedad pasó a ser cómplice, cuando en verdad fue víctima, el objetivo de los proyectos de reorganización que habían emprendido los militares. Los medios allí funcionaron como un instrumento pedagógico.
Si se recorren las páginas de los diarios de los años 1976, 1977, los operativos militares, las muertes en “enfrentamientos”, pero también algún que otro cadáver que aparecía por la playa aleccionaban sobre lo que estaba ocurriendo. Los lectores leían y creían. Un pacto de creencia, un contrato de lectura. Contra él apuntó su inteligencia Rodolfo Walsh, porque sabía que para que el terror se instaurase los individuos debían estar aislados y desinformados... o sobreinformados, otra manera de escamotear la información. La noticia en sí misma puede ser inocua, lo importante no es que el lector no lea, lo importante es que lea, pero no enjuicie, que no sea capaz de discriminar en lo que lee un sentido que le afecte.
Bertolt Brecht elaboró una imagen de este nuevo ciudadano: lo único que debe importarle es contar papas, saber si llega a fin de mes o qué nuevo electrodoméstico puede comprar. Su vida privada se convierte en el centro de sus preocupaciones y sus alegrías. El no desaparece, pero sin embargo le dicen que “primero eliminaremos a los subversivos; después a los cómplices; luego a sus simpatizantes; por último a los indiferentes y a los tibios”, una frase atribuible a algún personaje de Brecht, que pertenece al ex general Ibérico Saint-Jean. Esta frase es complementaria con el slogan de la dictadura: “por algo se lo llevaron”.
Para que este tipo de frases se naturalizara (en los discursos de los militares encontramos miles: “No importan las vidas que cueste pacificar el país”, sostuvo el ex general Videla a fines de 1975; o el ex almirante Guzzetti: “Mi concepto de subversión se refiere a las organizaciones de signo izquierdista. La subversión o el terrorismo de derecha no es tal”) fue necesario que previamente se creara una atmósfera de terror. Los “ajusticiamientos”, el “cinco por uno”, las prácticas asesinas de la Triple A, las listas negras, la hiperinflación y el cotidiano bombardeo informativo de estos sucesos son los elementos con los que se creó esa atmósfera.
Un individuo aislado que rompió muchas de las formas de comunicación con los otros, que sospecha de todos (“¿Usted sabe qué está haciendo su hijo ahora?”) y que no puede compartir ni sus sospechas ni sus miedos termina siendo un individuo indiferente por la suerte de cualquiera que no sea él mismo. Devolverle a la comunicación social su dimensión política implica, entre otras cosas, reconstruir este lazo primario que tanto esfuerzo se hace por cortar.
* Docente de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).
9月12日
Aviones franceses en el cielo porteño
El equipo que todos los años participa del desfile aéreo del 14 de Julio, en París, trae por primera vez su demostración a los cielos de Buenos Aires, donde imprimirán, además, una bandera argentina. El jueves harán un show en Córdoba.
Por Soledad Vallejos
“La Patrulla de Francia es un símbolo nacional, participa siempre del desfile del 14 de Julio”, cuando, como parte de la celebración por la Toma de la Bastilla, sobrevuela Champs Elysées, explica el coronel Thierry Poignant. Agregado de Defensa de la embajada francesa en Argentina, fanático de los aviones al punto de haber ocupado espacios estratégicos de su oficina con modelos a escala (“me los regala una persona que los hace”), Poignant celebra que el próximo martes 15 al mediodía los ocho aviones caza más famosos de la fuerza aérea gala tengan pensado sobrevolar el centro de Buenos Aires. “A veces se dice que la Patrouille de France es la embajadora de las alas francesas –agrega–, porque hace todos los años alrededor de cincuenta demostraciones y participa de otros tantos desfiles en los que, con una estela de humo, forma la bandera francesa.” Esta vez, con cortesía de visita amistosa, surcará los cielos porteños imprimiendo en ellos también una bandera argentina. Y un poco después, el jueves 17, al mediodía, hará un show más extenso en Córdoba, en la Escuela de Aviación Militar de Córdoba.
El afán aéreo argentino está emparentado con su homólogo francés mucho más de lo que podría arriesgar, en el apuro, algún distraído. “En febrero de 1910 se hizo el primer vuelo homologado en el subcontinente, en América del Sur. Fue en Argentina y un avión que se llamaba Voisin. El piloto era un francés”, señala Poignant. El protagonista tenía sólo 21 años, se llamaba Henry Bregi y salió al atardecer del domingo 6 de febrero desde el Hipódromo de Longchamps... sencillamente porque aún no existía tal cosa como un aeropuerto. Cuentan que llegó a recorrer siete kilómetros, que alcanzó una altura de crucero de 25 metros y que hasta pudo dar dos vueltas a la pista que habitualmente trajinaban caballos. La aventura le gustó tanto que una hora después se lanzó a dar un segundo vuelo, con una osadía que llegó a los 60 metros de altura, aunque recorrió un kilómetro menos.
Poignant también rememora a Antoine de Saint-Exupéry con “la Aeroposta, que llegó a volar mucho en Argentina, hasta llegar a la Patagonia inclusive. A partir de ese momento, de la aviación de los pioneros, siguieron muchas más colaboraciones entre Francia y Argentina en todo lo referido a la industria aeronáutica, especialmente en Córdoba. Entonces, este pequeño show del martes sería una manera de recordar todos los proyectos conjuntos que hubo, como el Pulqui...”
–¿El Pulqui se desarrolló con Francia?
–No exactamente en conjunto, pero sí los ingenieros que fabricaron el Pulqui fueron asesorados de cerca por un ingeniero francés, Emil Dewoitine, muy conocido después de la Segunda Guerra Mundial. También el Pucará tiene motores y trenes de aterrizaje franceses, el Pampa creo que también tiene algunas piezas francesas. El Pampa, además, es muy parecido a los aviones de la Patrulla, Alphajet, que van a venir. Es decir que la historia entre Francia y Argentina, en lo que a aeronáutica respecta, es muy rica. Y todavía tenemos proyectos de cooperación a futuro. Todo eso justifica la visita de la Patrulla a Argentina.
A las 13 horas del martes, los ocho aviones despegarán de Aeroparque, harán un paseo sobre el Tigre y la Costanera, darán un giro y trazarán un camino sobre Avenida de Mayo, volarán sobre la Casa Rosada y llegarán a hacer lo propio sobre la Avenida 9 de Julio, pasando frente a la embajada. Harán “cuatro pasajes”, y a las 13.15 sus pilotos estarán nuevamente en Aeroparque, donde posiblemente tengan un encuentro con la prensa. No resulta poco habitual para los pilotos de la Patrulla, que además de tener un espacio propio en Internet (www.patrouilledefrance.com) para dar a conocer sus novedades y también ofrecer merchandising (prendas, gorritas, pins, libros y más, siempre con los logos inconfundibles), suelen ser personajes reconocibles en su propio país (ver aparte).
–¿Cuál es el criterio para elegir las fechas en que la Patrulla hará espectáculos?
–En Francia, habitualmente se eligen fiestas nacionales. Fuera de Francia, se hacen recorridos más bien por regiones. Esta vez, se eligió el continente americano. La Patrulla llegó por el norte del Atlántico, hizo demostraciones en Canadá, en Estados Unidos, en Brasil (el 7 de septiembre, día de su fiesta nacional, realizó un show en Brasilia) y ahora Argentina y Chile. ¿Por qué esos países? Porque son los que tienen las relaciones más estrechas con Francia en general, y en particular en el ámbito aeronáutico y en la historia de la aviación. Es una manera, un poco adelantada en el tiempo si se quiere, de contribuir con el inicio de los festejos por el Bicentenario.
9月9日
El clientelismo mediático
Por Juan Pedro Gallardo *
Con notable regularidad, la cadena privada de medios suele acusar que los movimientos políticos con amplia base social exhiben su condición de tales a causa del usufructo de las necesidades básicas insatisfechas de sus seguidores, que sin opciones a la vista quedan cautivos de dichas relaciones. Consustanciados con el ideal que robustece la autodeterminación racional del Yo, pulcros y bellos medios de comunicación descalifican las manifestaciones políticas de los sectores populares porque no nacen de una experiencia y saber acumulado en instituciones educativas formales o de respetables intereses surgidos de una posición de clase privilegiada.
Esa interpretación, que niega la existencia cultural de algunos y fragmenta la sociedad, suele acelerar su beligerancia cuando acceden a la conducción del Estado gobiernos que promueven la desconexión de los centros internacionales o nacionales de poder o que se identifican con los olvidados de siempre.
A partir de allí, los apoyos que obtenga no serán legítimos. Serán prebendarios si emanan de sindicatos de trabajadores y clientelares si florecen de organizaciones sociales o de pobres con destino tradicionalmente incierto.
La prebenda y el clientelismo coexistirán con alternancia en el relato para graficar un turbio mecanismo, donde un selecto grupo de inescrupulosos y ambiciosos se apropian, en su afán de acrecentar su gigantesco poder, de ignorantes almas perdidas a cambio de recursos materiales miserables.
Con las salvedades de algún caso por revisar, llama la atención no sólo la difusión de lo que H. Marcuse calificó como pensamiento unidimensional, aquel que por oposición al dialéctico transforma en cliché toda frase, acción o idea a través de la supresión de la crítica y la historia, con la finalidad de trocar las elaboraciones conceptuales por afirmaciones cristalizadas, propias de cualquier estrategia de marketing, sino que lo hace también la enorme contradicción que se devela cuando las relaciones de cautiverio descriptas son ejercidas por aquellos que las denuncian, mediante la defensa de la centralización horizontal y vertical de la estructura comunicacional dominante, que permite la neutralización de las voces disidentes y la correlativa sujeción de los espectadores a un discurso cerrado y único.
Descartando de plano la transferencia literal de significación, pero reconociendo la enorme influencia de los medios masivos en la creación de sentido, podemos observar cómo unas pocas corporaciones producen y comercializan los bienes simbólicos que consumimos los argentinos sin que la participación equitativa de los diversos actores pueda tener espacio.
La libertad de expresión y pluralidad de fuentes de información son derechos constitucionales que un contexto monopólico obtura irremediablemente. Un reciente trabajo de la Dirección de Supervisión y Evaluación del Comfer para el trimestre marzo-abril-mayo de 2009, titulado “Contenidos de la Televisión Abierta Argentina”, arrojó datos que revelan una concentración inédita difícil de encontrar en los EE.UU. o en países europeos o latinoamericanos.
Los de mayor trascendencia indicaron que el 67 por ciento de las emisiones que efectúan los canales del interior son retransmisiones de los canales ubicados en las ciudades de Buenos Aires y La Plata, como América, 9, 11, 13 y 7, sólo este último de gestión pública. En ese sentido, se observó con claridad que la producción nacional surge de la zona geográfica señalada.
Asimismo, en el total país se visualizó que la producción propia en los canales públicos es de un 61 por ciento del total de las horas que emiten, mientras que en los canales privados es sólo del 29 por ciento, con el dato sobresaliente para la región arriba aludida, donde los canales privados sólo producen el 38 por ciento de lo que emiten frente a Canal 7, que lo hace en el 91 por ciento.
Con respecto a los tipos de programas emitidos por el total de los 45 canales de TV abierta tomados para este estudio, quedaron en primer lugar con el 29 por ciento los de entretenimiento, seguidos por los noticieros, con el 20. Bien lejos se encontraron los educativos o de difusión cultural (3 por ciento).
A modo de conclusión, este documento destacó que el 83 por ciento de los contenidos que circulan por todo el espectro son emitidos por los canales de cabecera propiedad del Grupo Clarín y Telefónica, es decir, por Canal 13 y Canal 11, con un 36 y 47 por ciento respectivamente.
Como vemos, también en este rubro tenemos relaciones cautivas, con abuso de la parte más débil, con la grave especificidad de que en este caso la oferta y comercialización se reduce, cada vez más, a productos amarillistas, con alto grado de racismo e impregnados por una ideología neoliberal.
Revertir dicho proceso requiere urgente tratamiento, si se tiene por objetivo la construcción de una sociedad justa y democrática.
* Periodista. Asesor de Prensa y Comunicación de la Defensoría del Pueblo de la C.A.B.A. (Adjuntía Nº 4) y de la Unión de Trabajadores de Sociedades de Autores y Afines de la R. A. (UTSA).
EL VATICANO DIJO ESCANDALO?´
Y ESTO?
Maciel: hipocresía, religión y poder [Voltaire] Además de haber abusado sexualmente de seminaristas a quienes tuvo a su cargo, Marcial Maciel (1920-2008), fundador de la poderosa orden de los Legionarios de Cristo, tuvo varias amantes, con quienes procreó hijos que podrían tener derechos sobre la inmensa fortuna amasada por ese personaje también adicto a las drogas.
Autor: Edgar González Ruiz Sección: Opinión
6 Septiembre 2009 Fuente: Contralínea 147
Dentro de la Legión, del Vaticano, y de las élites donde Maciel causó estragos, mucha gente sabía de sus desmanes, especialmente desde la década de 1990, pero por conveniencia prefirieron respaldar a ese personaje al que sus seguidores han querido llevar a los altares, con lo que pederastas y seductores tendrían en los cielos a quien encomendarse.
Maciel es espejo de una iglesia hipócrita y poderosa, que desde los tiempos del emperador Constantino, que instituyó el cristianismo como religión del imperio romano, ha crecido al amparo del poder, ha reprimido a sus críticos, ha cultivado la doble moral, y ha acumulado riquezas en forma desmedida.
Queriendo disculpar a Maciel, el cardenal Francisco Javier Errázuriz, de Santiago de Chile, ha propalado la versión de que el fundador de los Legionarios “… tenía dos personalidades distintas. No solamente un tema de doble vida. En un momento era el fundador y en otro era un pobre hombre”.
Mediante ese truco, el prelado presenta a Maciel como una “pobre víctima” de una enfermedad de la que no era consciente, a la vez que intenta salvar su pretendida autoridad moral como creador de una influyente orden religiosa.
En realidad, Maciel fue un gran hipócrita, pues al frente de su Legión satanizaba el ejercicio libre de una sexualidad que él era el primero en practicar sin reconocer límites, incluso abusando de menores.
Asimismo, abundan los testimonios de que Maciel no sólo sabía lo que hacía en los diferentes aspectos de su vida –como supuesto místico y como abusador sexual–, sino que procuró neutralizar a quien podía denunciarlo.
En la década de 1980, es decir, 10 años antes del escándalo en torno a los abusos de Maciel, que se inició en 1997 con las denuncias públicas de exseminaristas, varios de ellos tenían muy buenos cargos y salarios en instituciones de esa orden, como la Universidad Anáhuac.
Maciel era venerado también por algunos hijos de millonarios que estudiaban en esa escuela, y hasta se enorgullecían de poder visitarlo en Roma para pedirle consejo acerca de sus “problemas de conciencia”. A buen árbol se arrimaban.
En 1963, Maciel había amenazado de muerte al exlegionario Alejandro Espinosa, para evitar que escribiera un libro donde denunciaría sus abusos. Le dijo: “Tengo tantos amigos en los máximos niveles políticos… que podrían matarte, aunque yo no lo pidiera, simplemente por quedar bien conmigo”.
Parecería que se trataba de un caso cerrado, dado el poder y la influencia de Maciel, pero 40 años después, en 2003, Espinosa publicó el libro El legionario, donde ofreció pormenores sobre los abusos de Maciel y sobre sus relaciones con mujeres de la alta sociedad, acusación que se ha visto confirmada ahora que salen a la luz los hijos del creador de la Legión.
Como ha ocurrido desde hace siglos, Maciel usó la religión para acumular dinero y poder, que le permitieron satisfacer sus deseos a costa de los demás.
Baste recordar, además de las fuertes críticas de la reforma protestante a la inmoralidad clerical, testimonios como los que difundió en el siglo XVIII el enciclopedista Denis Diderot, quien hizo ver los abusos sexuales y de otros tipos que se practicaban en conventos de Francia, donde postulantes y novicias se encontraban con madres superioras que las seducían o abusaban de ellas, muy al estilo de Maciel.
Actualmente, muchos curas y jerarcas siguen el mismo camino de usar la religión para abusar de los demás, sea en el ámbito sexual, político o económico. Por mencionar algunos, Onésimo Cepeda, Norberto Rivera y Juan Sandoval son prelados involucrados en el juego del dinero y del poder, sin que se pueda decir que tienen una doble personalidad; por ejemplo, que hay dos Onésimos: el prelado sin mácula, por un lado, y, por otro, el empresario y político sin escrúpulos, fiestero y gran bebedor.
Maciel tuvo muchos cómplices, y los sigue teniendo; pero en su momento el mayor de todos fue el pontífice Juan Pablo II, quien apoyó a Maciel, y a otras figuras y grupos muy polémicos, pero ante todo muy activos para promover una moral conservadora y sexofóbica, cuya defensa fue la prioridad de su pontificado, por lo que consideraba a Maciel un “ejemplo para la juventud”.
*Maestro en filosofía con especialidad en estudios acerca de la derecha política en México
Fuente: Contralínea 147 9月4日 Somos los piratas
Por Juan Forn
Curioso el asunto de los piratas somalíes. Si nos guiamos por los diarios, vienen a ser algo así como el nuevo azote de la humanidad, después de la mafia rusa y las maras centroamericanas: durante el último año, han atacado o secuestrado un centenar de barcos y llevan cobrados casi doscientos millones de dólares en rescates. Se los tilda de sanguinarios e implacables, incluso de tener su propia agenda terrorista, aunque los pocos testimonios de rehenes de esos secuestros señalen lo contrario.
El asunto no es nuevo. Según el libro canónico sobre los filibusteros, A General History of Piracy, atribuido durante mucho tiempo a Daniel Defoe (el autor de Robinson Crusoe), pero en realidad escrito por el marino Nathaniel Mist basándose en testimonios directos, los piratas se regían por un código que combinaba el honor y lo comercial, cuyo creador fue el famoso filibustero Morgan (premiado por la corona británica, cuando por fin se entregó, con la gobernación de Jamaica). Tanto Edward Teach, más conocido como Barbanegra, como las mujeres piratas Anne Bonny y Mary Read (quien se hizo embarazar cuando fue capturada para salvarse de la horca) se regían a rajatabla por ese código, en muchos aspectos menos despótico, económicamente más equitativo y de mayor tolerancia racial que el de las navieras esclavistas. Sostiene el historiador marxista Marcus Rediker que en todas las tripulaciones piratas había hasta un tercio de negros, quienes tenían derecho a usar armas, a votar y a cobrar su parte del botín. El capitán de un barco invadido salvaba su vida si todos los miembros de su tripulación aseguraban a los piratas que no era abusivo. Y, cuando los piratas tomaban un barco, elegían por votación al nuevo capitán, que representaba los intereses de la tripulación.
Rediker sostiene que la piratería crece cuando el capitalismo avanza y el Estado retrocede y que los actuales piratas somalíes se parecen mucho a los de hace tres siglos: son violentos y peligrosos, pero no hacen daño a los rehenes que cooperan; se hicieron piratas para salir de pobres (recientemente, un pirata somalí declaró a Associated Press: “No nos consideramos ni la mitad de delincuentes que los que pescan ilegalmente en nuestras aguas, los que descargan desechos tóxicos en nuestras costas, los que venden armas y estimulan las guerras civiles en nuestro territorio”) y seguramente serán erradicados cuando un poder mayor decida que eliminarlos es más barato que tolerarlos, tal como lo demuestra sin proponérselo el capitán francés Patrick Marchesseau en su libro Prise d’otages sur le Ponant (“Toma de rehenes en el ‘Ponant’”).
Me explico: Marchesseau es el capitán del “Ponant”, un velero de lujo del consorcio multinacional CMA-CGM con capacidad para setenta pasajeros, que hacía cruceros por el Mediterráneo durante el verano y por las islas Seychelles durante el invierno europeo. En marzo del año pasado, luego de reparar una avería en Madagascar, llevaba su nave sin pasajeros por el Golfo de Adén, rumbo al canal de Suez, cuando fueron secuestrados por piratas somalíes. A bordo del “Ponant” iban sus treinta tripulantes (la mayoría de ellos no eran marineros, sino personal de hotel, incluyendo a siete mujeres) y fueron presa fácil de los piratas que los abordaron desde un bote Zodiac, a punta de Kalashnikov. Marchesseau alcanzó a enviar una señal de socorro a los buques de la marina francesa que patrullan las aguas de la zona (parte del operativo antiterrorista internacional Enduring Freedom, que incluye desde cruceros de guerra hasta portaaviones con misiles, helicópteros y comandos paracaidistas, de banderas norteamericana, canadiense, inglesa y francesa).
Luego de revisar el barco en busca de armas y reunir a la tripulación en cubierta, el jefe pirata explicó en rudimentario inglés que no harían daño a nadie y que se irían en cuanto cobraran el rescate de tres millones de dólares. Ordenó poner proa a Ras Asir, en la costa de Somalia, hizo fondear el “Ponant” y procedió al inicio de las negociaciones, por radio, con la sede central de CMA-CGM en Marsella, mientras sus hombres desangraban dos ovejas en cubierta y asaban la carne para alimentar a los rehenes (aunque el “Ponant” tenía dos chefs a bordo y una bodega provista de todo tipo de exquisiteces). Las negociaciones duraron cinco días y el mismísimo Rodolphe Saadé, director ejecutivo de la CMA-CGM, estuvo a cargo desde Marsella, mientras se mantenía comunicado por línea directa con el presidente Sarkozy (Saadé fue uno de los mayores contribuyentes a su campaña). Durante esos cinco días, el “Ponant” fue vigilado de cerca por una fragata de guerra francesa y un portaaviones canadiense, cosa que no inmutó a los piratas. Marchesseau explica en su libro que el dinero del rescate lo iba a pagar la aseguradora de CMA-CGM y que, si bien la extorsión es ilegal para la legislación francesa, si el pago se realiza con dinero privado, no infringe la ley.
Cuando por fin se autorizó el pago del rescate y una lancha a motor llevó el efectivo hasta el “Ponant”, los piratas liberaron su presa y partieron en su Zodiac rumbo a la costa, seguido por un helicóptero del portaaviones canadiense. Marchesseau y su tripulación fueron fletados en un avión de guerra directo a París: el propio Sarkozy los recibió en el aeropuerto, delante de las cámaras de TV, y anunció que los piratas habían sido atrapados por los canadienses, “con autorización del gobierno somalí” (que opera desde Kenia “debido a la falta de seguridad”). Marchesseau se tomó una licencia para escribir su libro y luego lo presentó por toda Francia. Cosa curiosa, la prensa lo trató como un simpático libro de aventuras, y así lo ve el propio Marchesseau, aunque en sus páginas explica como al pasar que, aunque los cuatrocientos barcos de la CMA-CGM (entre cruceros y cargueros) usen bandera francesa, están radicados en un paraíso fiscal del Pacífico Sur llamado Mata-Utu, donde no sólo no hay puerto de aguas profundas sino que la CMA-CGM mantiene allí únicamente una casilla de correos y una dirección de e-mail.
La gran ironía de todo el asunto es que las compañías navieras que hoy piden protección son las mismas que durante años buscaron cualquier resquicio legal para evadir los impuestos y exigencias sindicales de su país de origen. Y precisamente por haber logrado una existencia más allá de las regulaciones y leyes nacionales, no podrían contar con ayuda de ningún Estado, si no fuera por la guerra sin fronteras contra el terrorismo iniciada por Bush. De todas maneras, como señala cándidamente Marchesseau en su libro, los consorcios navieros son por naturaleza muy adaptables: si los barcos que hoy las defienden se fueran mañana del Golfo de Adén, contratarían ellos mismos su servicio de vigilancia. Y si eso les resulta muy caro, les ofrecerán a los propios piratas somalíes que se encarguen de protegerlos (como hizo la corona británica con el pirata Morgan en 1675). De manera que la próxima vez que oigamos la canción de Los Auténticos Decadentes, ya sabemos a quiénes se están refiriendo.
9月3日
Por Sandra Russo
Nos casábamos ese día, 3 de diciembre, a las dos de la tarde. Nos despertamos temprano, por los nervios. Vivíamos en la Boca y nos casábamos en el Registro Civil de la calle Rincón. No encendimos la radio hasta media mañana. El sol ya estaba a pleno, pero queríamos saber cuánto calor iba a hacer ese día. Fue entonces que nos enteramos.
El levantamiento carapintada que lideró Seineldín yace en mi memoria con la confusión con la que fue vivido. Me casaba. La primera y la única vez. Y del nerviosismo de aquel día recuerdo menos el arroz que los disparos que se llegaban a escuchar cuando íbamos de La Boca a San Cristóbal.
El Gallego era fotógrafo, así que la mitad de nuestros invitados eran fotógrafos. No fueron porque estaban cubriendo el levantamiento. Todos nuestros amigos trabajaban ese día. Algunos vinieron, pero muy pocos. Mi casamiento quedó impregnado de familiaridad, de parentela. Pero las familias se conocían ese día. Con el Gallego habíamos fantaseado que sería más fácil el encuentro mezclado con los amigos. Pero como hubo levantamiento, las tías charlaron con las consuegras y las cuñadas.
Creo que debe ser porque el casamiento para uno es muy importante, pero no me acuerdo casi de nada. Miré ese levantamiento detrás del vidrio de mi gran día, aunque es evidente que sabía dónde estaba: el nombre de Seineldín ya daba miedo desde hacía unos cuantos meses. Yo tenía una compañera de facultad que tenía un hermano en el Ejército. Ella era lesbiana y él no le dirigía la palabra desde hacía unos años. Pero unos días antes de mi casamiento (y del levantamiento) la había ido a ver para decirle que se fuera del país, que esta vez iban a cerrar los aeropuertos y que por su condición sexual y por su seguridad era mejor que se fuera del país.
Todavía tengo sus copas de cristal. En una semana con su compañera levantaron la casa y remataron todo. Me quedé con media docena de copas de cristal. Esas copas también derramaban el miedo que inspiraba Seineldín. Quizá la sonoridad del apellido, algo oriental, contribuyó a que ese nombre fuera una amenaza tan filosa durante largos meses. Un apellido como un látigo contra la democracia.
Pero uno el día en que se casa no piensa en la democracia. Cualquiera tiene derecho a no pensar en la democracia el día en que se casa. Aunque fuéramos dos veinteañeros con un par de convivencias encima, aunque no nos casáramos por iglesia, aunque nuestras familias no se conocieran. El día en que uno se casa, sea en las circunstancias que fueran, uno tiene derecho a inflarse de intimidad, a reducir el mundo a sus sentimientos, a disfrutar cada milímetro de esa decisión tan radical. Y si fuera en la democracia, vaya y pase. Si me hubiera pasado el día de mi casamiento reflexionando sobre la democracia, bueno, me las hubiese ingeniado para encontrarle su parte libidinal a un sistema con el que había soñado toda mi adolescencia. Pero no. Todo el día de mi casamiento me lo pasé pensando en Seineldín.
Después del almuerzo nos fuimos en nuestro desvencijado Renault 9 a Villa Gesell. Dios, qué psicobolches. Pero ésa era nuestra luna de miel. Me he pasado la vida viendo películas en las que los novios, después de la fiesta, se ponen ropa de calle y parten hacia Hawai, y en la vida real he conocido pila de novios que pasaron la luna de miel en las Cataratas. No fue mi caso. El auto no tenía radio. Estábamos tan histéricos porque no sabíamos si había o no golpe de Estado que parábamos sistemáticamente en cada estación de servicio, taller mecánico, kiosco, despacho de bebidas o similar que encontramos en las rutas argentinas. Nos turnábamos para bajar del auto y preguntarle a cualquiera si había novedades sobre el levantamiento. Tardamos veinte horas en llegar. Y dos días en reponernos del estrés.
Creo que además de la que nos quedó debiendo a todos, a mí Seineldín me quedó debiendo otra.
9月2日
LOS COMUNICADORES,FORMADORES DE OPINION, HASTA LOCUTORES QUE SE OCUPAN NO SOLO DE VENDER AVISOS, Y SE ENCARGAN DE EMITIR EL MENSAJE CORPORATIVO. SON PARTE DEL BOMBARDEO DIARIO QUE LA SOCIEDAD DEBE SOPORTAR
NOS MIENTEN, OCULTAN Y DIRECCIONAN EL MUNDO INFORMATIVO.
GRACIAS A DIOS, EXISTE PERSONAS QUE ENSEÑAN A "LEER CON OTROS OJOS"
FORMAR ADULTOS QUE LLEVEN EL NIÑO SIEMPRE ADENTRO...EL NIÑO QUE NO MIENTE,..EL QUE LAMENTABLEMENTE ,LOS MEDIOS COMUNICATIVOS DE HOY ,NO LO TIENEN.
Entre omisiones y olvidos
Desarrollar el espíritu crítico frente a los mensajes de los medios de comunicación ha sido una tarea pregonada por muchos con éxito diferente, en particular en el sistema educativo, desde los años setenta hasta ahora. Laura Ahmed da cuenta de una experiencia generada en el aula a partir de una información reciente.
Por Laura Ahmed *
Días atrás, en horas de la mañana, escuché en un programa de radio una noticia que me dejó pensando. Según comentó una periodista, la agencia nacional de noticias Télam envió a todos los medios de comunicación un cable informando que tras una fiscalización de la situación laboral de casi 200 mil trabajadores la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) expidió un informe indicando que los countries, las guarderías de niños y el agro son los sectores con el mayor número de empleos no declarados. La periodista, al continuar con su relato, señaló que a pocos minutos de emitida esta información el principal multimedios del país publicó en su sitio web, de forma resaltada y bajo el concepto de noticia de último momento, el siguiente titular: “Guarderías y countries, los sectores con mayor porcentaje de empleados en negro”.
Como docente en lectura crítica de medios me llamó poderosamente la atención el “olvido” de uno de los sectores implicados en la redacción del título de la nota. Vale la pena mencionar que el agro es el tercer sector, según los datos relevados por el organismo impositivo, que no cumple con la normativa vigente en materia de contratación laboral. Según el informe oficial, las guarderías de niños tienen un 39,6 por ciento de empleo no registrado, mientras que los countries cuentan con el 30,3 por ciento, seguido por el agro con el 24,5 por ciento. Estas acciones un tanto “olvidadizas” por parte de ciertos trabajadores de los medios me llevaron al día siguiente a realizar un ejercicio con mis alumnos.
En la sección del taller de medios que entre todos denominamos “leer con otros ojos”, les pedí que a partir del cable de agencia emitido por Télam piensen un título y un copete para la elaboración de esta noticia. Al compartir las producciones observamos que en ningún caso se omitió la inclusión de uno de estos sectores, en todos los ejemplos elaborados de una u otra manera, al derecho o al revés, se utilizaron las palabras: countries, guarderías y agro.
Al finalizar la puesta en común, los alumnos comentaron entre sí la obviedad de la consigna “todos escribimos lo mismo porque tuvimos la misma información” manifestaron. Pero, la actividad no había terminado. Como cierre de la consigna e inicio para el debate comparamos lo que ellos habían realizado con lo que los medios de comunicación escribieron en relación con el tema y observamos, a través del recorrido de las distintas páginas web de los diarios, cómo el recurso de la omisión, pensando en términos escolares, dijo presente, en el poderoso y principal multimedios del país.
Estos ejemplos que suceden a diario en el periodismo argentino nos recuerdan que los medios no “reflejan” la realidad y no son inocentes transmisores de información, sino que construyen representaciones insertas en un determinado contexto histórico y determinados por intereses particulares. Al ser la actualidad periodística una construcción se torna fundamental que el trabajo de los medios en el aula no quede reducido a la simple incorporación de saberes técnicos sobre los componentes gráficos o digitales y reglas básicas de las notas informativas, es fundamental que los alumnos se pregunten y repregunten de qué manera los periodistas seleccionan, jerarquizan y realizan el tratamiento de las noticias. Porque no es lo mismo que un periódico o noticiero decida seleccionar y omitir una información, es importante analizar cuándo no decir dice más.
Como educadores, pero fundamentalmente como ciudadanos, no debemos olvidarnos de que los medios de comunicación son importantes creadores y mediadores del conocimiento social. Día a día, hora tras hora y minuto a minuto, forman a través de las noticias un tejido de representaciones de la realidad. Proponen los temas de agenda que serán parte de nuestros relatos, participan en la construcción de la identidad de los distintos grupos sociales y ofrecen miradas que, aunque se presentan como únicas, son sólo una entre las múltiples y variadas formas de conocer y comprender la realidad.
* Docente UBA y asesora en lectura crítica de medios.
8月29日
Página/12 :: Contratapa :: A calzón quitado Por Osvaldo BayerDesde Bonn
AlemaniaParece que está de moda hablar del hambre de los niños en el mundo. El papa Ratzinger, nuestro cardenal Bergoglio, empresarios del campo y tantos otros. Aquí en Alemania se está discutiendo esto a calzón quitado. Claro, se está ante elecciones nacionales. Entonces, lo que durante los gobiernos estables es un juego de transacciones y entendimientos, cuando se juega el poder, se sale a decir la verdad. Y han salido a la luz las estadísticas oficiales y los estudios de organizaciones empresarias, religiosas, obreras, etcétera.Sí, aunque nadie lo crea, Alemania, una especie de diamante del sistema, uno de los países mejor organizados dentro del capitalismo, presenta un cuadro actual que va dejando una vez más desnudo a ese sistema. Lo bueno para la información es que, dada la disputa, surge la verdad. Fuentes informáticas del sistema sacan a la luz la verdad ante una vidriera de lujo que esconde lo que realmente sucede en el patio interior. Por ejemplo, la revista Stern –no por cierto izquierdista– publica un estudio titulado “¿Qué hacer contra la desigualdad?”, con su subtítulo “Dos terceras partes de la población alemana no poseen casi nada mientras que apenas una décima parte posee el 60 por ciento de la riqueza”. Y “Nuestra sociedad se divide cada vez más entre los ricos cada vez más ricos y los que no tienen nada”.De acuerdo con la definición del gobierno, se considera pobre a quien gana menos del 60 por ciento de lo que se necesita para mantener un hogar medio, y al soltero que gana menos de 781 euros por mes. Debido a eso, el Instituto para la Investigación de la Economía señala que el 18 por cie 8月26日
Diego Taboada
Fuente Rebelion
La brutal tendencia que concentra toda la actividad económica y cultural en, por y para los núcleos urbanos es ecológica, social y económicamente insostenible; en Méjico DF, por ejemplo, los bebés nacen con niveles de plomo en los pulmones cinco veces por encima de lo normal; es escalofriante : la concentración de Co2 en el aire de la megalópolis mejicana no perdona ni a los embarazos. Creo que esto ilustra claramente en cuanta medida el hombre es también el medio que construye; no hablo de ontología de altos vuelos especulativos, me refiero al ser corpóreo, sensible, físico, real; afirmaciones tales como que la dicha del hombre pasa exclusivamente por el conocimiento de un Dios trascendente que le da su particular recetario de virtudes o lo libera de la angustia vital, caen por su propio peso cuando uno aterriza en la tierra y, partiendo de ésta, no tiene más remedio que aceptar que no hay felicidad humana posible sin voluntad por construir y habitar primero racional y ecológicamente el entorno más cercano e inmediato. Reflexiono... y no deja de resultarme cómico, sino dramático, el hecho de poner énfasis en el conocimiento de un más allá que resguarda del miedo y la incertidumbre : al final, acabaremos afrontando –como lo estamos haciendo ahora- nuestros problemas colectivos más cercanos con los mismos estados de ánimo, y el miedo jamás ha construído nada positivo.
No niego –nunca lo he hecho- todo lo sagrado, lo simbólico, que late en el corazón de los hombres, pero dudo mucho -y además, niego rotundamente- que una educación exclusivamente en valores, confesionales o laicos, pueda ser la llave maestra para entender y buscar soluciones a un mundo que se nos está escapando de las manos; lo más indignante -y también lo más llamativo- de nuestras hiper-modernas sociedades occidentales es que, disponiendo de un caudaloso acervo cultural, filosófico científico y tecnológico, sigue forzando y legitimando jurídicamente, dando apariencia “legal", por así decirlo, a fenómenos tan perennes como la lucha desenfrenada por los recursos clave que mueven a los mercados nacionales y las guerras que emanan, obviamente, de esa lucha : es el paso de la aparente “diplomacia” de nuestras democracias-mercado en sus relaciones interestatales –y que no es sino tensión y conflicto latente, encubierto- a la expresión visceral y descarnada a la que llevan esas tensiones cuando ya es imposible disimularlas. La guerra; hacia dentro, entre familias : guerra civil. Hacia fuera, entre estados y sus respectivos ejércitos. son las instituciones que han educado, educan y seguirán educando para el odio.
Hace un tiempo pensaba que la tortura y la pulsión guerrera eran pulsiones pura y duramente falocéntricas, masculinas. Este pensamiento se me antoja, hoy día, insostenible, por demasiado esencialista y culturalista, así que de nuevo tengo que agarrarme al misterio de la humana conditio después de haber visto las fotos de las torturas que soldados Norteamericanas infligían a presos de guerra Iraquies en la prisión de Abu Ghraib.
Nadie está libre del odio en una guerra. Nadie. Hombres, mujeres o niños, da igual. Aún hoy puedo recordar aquella foto en la que un corrillo de adultos aplaudía, animaba y jaleaba a un niño palestino de no más de siete años mientras quemaba y pisoteaba la bandera con la estrella de cinco puntas del estado de Israel. El odio no “es” sin más, se aprende, se reproduce política, social y culturalmente con una rapidez febril, inusitada y enfermiza. Para entender determinados comportamientos que nos parecen irracionales debemos y tenemos que prescindir de nuestras anteojeras ideológicas y morales pre-establecidas, de nuestros fáciles y cómodos apriorismos y esquemas mentales heredados, para partir del acontecimiento en sí mismo, del contexto histórico, político y cultural en el que se hace visible.
Cuando un sistema socio-económico injusto no garantiza la felicidad y la autorrealización en gran parte del planeta -habida cuenta de los crecientes archipiélagos de pobreza que emergen, tanto en el Norte como en el Sur, en las periferias de las grandes megalópolis y en las cada vez más desérticas zonas rurales- , la incertidumbre, la angustia y el miedo ya no pueden ocultarse, retroalimentándose con rapidez meridiana en las multitudes multiétnicas excluídas. Su única válvula de escape : la cárcel o los ejércitos; ejércitos que, en el nombre de la voluntad de velar por la “seguridad” de las “instituciones democráticas”, dan empleo, autoestima y –también- una excusa para encubrir ese miedo y angustia colectiva en patético heroísmo patrio; la mejor muestra de los resultados de ese heroísmo lo tenemos en la interminable fila de epitafios del cementerio militar de los Estados Unidos : a las familias de los héroes siempre les quedará el dudoso consuelo institucional que reconoce que sus hijos han luchado por fines superiores : tragicómico pero cierto. Bertold Brecht sentenciaba que habría que luchar por sociedades en las que los héroes no fuesen necesarios en absoluto, pero esta contra-pedagogía del heroísmo es cada día más difícil, habida cuenta de que en la industria de masas del cine aún se sigue consumiendo mayoritariamente, o bien conformista superficialidad y entretenimiento en su máximo exponente, o bien, en tiempos de guerra global permanente, el heroísmo patético de individuos providenciales que luchan por “grandes causas” : las excepciones confirman estas reglas.
Amén del ejército, también son una válvula de escape las pandillas de los guettos de las villas miseria o de las periferias de las grandes cosmópolis, las más golpeadas por el paro. Las mafias, el alcoholismo, la drogodependencia, la carencia de instituciones estatales de integración social, el soborno a las instituciones policiales por los grandes jeques globales del narcotráfico, que a su vez introducen la droga en las villas miseria, la falta de recursos de las redes públicas de integración, la invisibilidad mediática y la trivialización de los conflictos, la fuga de tejido industrial a zonas no conflictivas, son realidades que desenmascaran tranquilamente al muy dulce y armónico espíritu "pop" de nuestras democracias-mercado.
Lo que está claro, meridianamente claro, es que la inseguridad, la ansiedad y el miedo, que tiene condicionantes políticos, sociales y culturales, y que se heredan y reproducen históricamente si tales condiciones persisten, buscan siempre el refugio en grupos endogámicos cohesionados en base a un “nosotros” enraizado en la afirmación contra un “otro”.
Definitivamente no, no es “el hombre”, en abstracto y aislado, quien es violento. La violencia, violencia estructural, concreta, real, está condicionada y opera en la misma estructura social. Ante estas condiciones sociales adversas hay quien resiste y hay quien se deja llevar ciegamente por el discurso y la práctica de la violencia como solución a todos los males. La violencia como solución y el "otro" como culpable y chivo expiatorio. Así es la condición humana : nunca dos individuos reaccionarán y se comportarán igual ante un mismo acontecimiento. Si Martin Luther King canalizó el conflicto y el profundísimo malestar social interiorizado hacia la radical reclamación ético-política de igualdad jurídico-formal para los negros en los States, otros se dejaron llevar por el ciego racismo identitario que crece, como la espuma, allí donde el desarraigo y el dolor es tan grande que no puede expresarse sino con el odio y la enfermiza afirmación histriónica de la propia identidad del otro que la niega.
Ahora que hablamos de odios colectivos, se ha afirmado también que existe un odio de clase tan peligroso como el odio de la endogamia cultural y religiosa; es cierto que ha existido y existe este odio de clase, e incluso es cierto que se ha llegado a presentar como “necesario” para “la revolución” los asesinatos que se han cometido en su nombre, pero las cosas son más complejas y los esquemas estáticos siguen sonrojando a los errores del idealismo filosófico bienpensante, porque a veces ese odio de clase no se aposenta en la construcción formal-cultural de alguna diferencia, sino en una explotación socioeconómica real perpetuada conscientemente a través de los mecanismos jurídicos y políticos pertinentes por la clase dominante : es un odio que se auto-afirma como individuo-colectivo con derecho a derechos. Aquí es donde reside su germen anímico y su expresión formal; no se aspira a la aniquilación del otro, del “enemigo de clase”, sino que se señala con el dedo a quienes, conscientemente, perpetúan el trabajo en condiciones de esclavitud, dependencia o subsistencia primaria.
Sin caer en moralismos pueriles ni en psicologismos : hay odios y rabias colectivas que son moralmente comprensibles, ¿porqué? : porque son el caldo de cultivo para la afirmación de la propia supervivencia y dignidad colectiva, y esa afirmación se aposenta sobre la exigencia de justicia a quienes niegan tal dignidad o a quienes, con responsabilidad silenciosa o paternalista caridad, contribuyen a perpetuar el desarraigo y las miserables condiciones materiales de existencia de la mayoría de la población. Se puede confirmar con la propia experiencia cómo ciertos discursos en pro de la conservación de las “instituciones democráticas”, en pro de la conservación de la “propiedad”, o en pro de los "derechos humanos", no son sino la cháchara ideológica de los mismos agentes políticos, sociales, económicos y mediáticos que perpetúan, con sus actos, con sus discursos, y con su vergonzosa trivialización de los hechos, así como con su silencio cómplice, la miseria de unos muchos a costa del enriquecimiento atroz, progresivo y acelerado de unos pocos.
Hay que diferenciar, creo, a quienes convierten causas en excusas para generar odio, de quienes necesitan causas para afirmar nada más que el derecho a no tener que pedir permiso a nadie para vivir. Un ejemplo : el MST de Brasil, movimiento que actúa políticamente ocupando grandes latifundios en desuso. Son los propietarios de estos latifundios quienes subvencionan ejércitos privados para reprimir violentamente al MST, pero algunos medios de comunicación nacionales no dejan de representar al MST como un movimiento que perturba al imperturbable orden social de la sacrosanta democracia brasileña. No es nada nuevo; en momentos de agudas contradicciones y polarización social los medios de comunicación, la clase política y la prensa bienpensante se resguardan del tan temido odio de clase y lo condenan tajantemente. Hay que impedir, por todos los medios, que se expanda colectivamente la indignación moral ante la injusticia. Hay que suavizar las palabras. Hay que distorsionar los hechos. Hay que echar mano de cinismo de tecnócrata. En Brasil, al parecer, sólo las familias de los jornaleros sin tierra odian, y cuando ese malestar y ese odio ya no puede ocultarse, el moralismo bienpensante lo tiene muy fácil, tanto desde el speech político de los partidos como desde el discurso mediático, para estigmatizarlo por su radical desmesura : al parecer, los cientos y cientos de campesinos que han aparecido en las cunetas de los latifundios de Brasil cosidos a tiros, son algo así como una muestra de la Aristotélica prudencia o del talante conciliador de los terratenientes.
En la frenética y compleja sociedad humana, la realidad supera muchas veces a la ficción, opera el principio de incertidumbre y nuevos fenómenos surgen para hacernos replantear modelos teóricos que creíamos irrefutables. En no pocos casos no llega con la aplicación del salvífico método científico o de un esquema teórico a priori, pues dentro de la racionalidad colectiva, humana, late un fuerte componente de i-racionalidad. ¿Ejemplos? : el holocausto nazi, los fascismos Europeos, las dos guerras mundiales, las matanzas coloniales -tanto modernas como premodernas-, Hiroshima, el patriarcado, el fanatismo religioso y étnico, las torturas diarias en las cárceles del “mundo libre”, el ecocidio global generalizado, que se expande allí donde se expande el dios mercado, la violencia psicológica, tanto en el mundo del trabajo como en las relaciones cotidianas, el racismo, la tecno-economía de la guerra global permanente…etc; podríamos seguir y explicar el porqué de esa irracionalidad colectiva, pero la irracionalidad jamás fue –ni será- “razonable”. Podemos explicarla. Entenderla. Podemos buscar su raíz, por muy irracional que nos parezca.
Sí, es cierto que el hombre es un misterio, pero no debemos hacer del misterio una forma de explicación de las causas de la irracionalidad colectiva. Incluso Shakespeare tenía afán positivo -que no positivista- a la hora de representar sus dramas. No hay, no debe haber más lenguaje que el de la dignidad. Y para eso se necesita, antes de nada y ante todo, comprensión previa y concreta de los fenómenos en su más honda radicalidad.
Antes de la toma de postura ética, es necesario, siempre, y en cualquier lugar, el rigor y la profundidad analítica.
O se parte de esta actitud, o se fracasará siempre.
8月14日
Estados Unidos intensifica los planes de guerra en América Latina [Voltaire] Ejército estadounidense: después de Iraq, América LatinaEstados Unidos intensifica los planes de guerra en América Latina por Rick Rozoff*Desde el derrocamiento del presiente hondureño Manuel Zelaya en junio de este año, dirigido por comandantes militares adiestrados en la tristemente célebre Escuela norteamericana de las Americas, se han disparado las alarmas en Latinoamérica y por todo el mundo de que el golpe, lejos de ser una aberración o un anacronismo, pueda establecer un precedente para más golpes de Estado en un futuro cercano en la region a fin de impedir una emancipación política y económica de muchos países.
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